Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Los detalles sobre la entrevista del papa en 'La Repubblica' que el Vaticano borró de su web

Roma

El papa no leyó la advertencia del director de que las frases entrecomilladas no estaban recogidas de forma texual, confió en su honradez

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El 1 de octubre el diario italiano “La Repubblica” publicó en primera plana una “entrevista” de su fundador, Eugenio Scalfari, con el Papa Francisco. El texto cayó como una bomba en el mundo católico especialmente por algunos pasajes atribuidos directamente al pontífice y citados entre comillas.

 

Por semanas aquel texto provocó encendidos debates en la Curia Romana y muchos interrogantes respecto a cuán confiable era. A casi dos meses de su publicación Scalfari finalmente contó su verdad y reconoció que varias frases atribuidas por él a Bergoglio, el pontífice jamás las pronunció.

 

Según publica el vaticanista Andrés Beltramo en su blog, Tras semanas de gran polvareda, finalmente Scalfari pudo aclarar el panorama. Lo hizo este jueves 21 durante un encuentro informal en la sede de la Asociación de la Prensa Extranjera de Roma con unos 15 corresponsales internacionales, entre los cuales se encontraba el autor de estas líneas.

 

El periodista aclaró que lo suyo fue la “reconstrucción de un coloquio” y no una entrevista propiamente dicha. Y sin la menor rémora confirmó que a su encuentro con el Papa acudió sin nada: ni grabadora, ni pluma y, mucho menos, un bloc de notas. Por lo tanto nunca registró la conversación, ni siquiera tomó apuntes y las frases reportadas fueron producto de su memoria. Incluidos los entrecomillados. La memoria de un anciano de casi 80 años. Se justificó sosteniendo que escribe desde hace 49 y siempre actuó de la misma manera, incluso en coloquios con personajes como Francois Mitterrand, ex presidente francés. “Intento captar a la persona entrevistada y después escribo las respuestas con palabras mías”, explicó.

 

En realidad aquello sonó más a la confesión de un “modus operandi”. En este espacio ya hemos escrito, más de una vez, que “La Repubblica” se caracteriza por un tipo de periodismo que infla las noticias hasta distorcionarlas completamente. Así quedó de manifiesto durante la cobertura al escándalo “vatileaks”. Por eso su nivel de credibilidad baja considerablemente. Ahora se entiende por qué. Si el fundador del periódico actúa así, cómo será el resto.

 

Pero Scalfari fue más allá y agregó capítulos a su confesión. Reconoció que puso en la boca de Francisco cosas que él nunca dijo, aunque no indicó cuáles. Pero advirtió que se lo hizo saber y hasta obtuvo un “doble ok” para su publicación de parte del secretario del Papa, Alfred Xuereb.

 

“Yo fui, tuvimos una larga conversación, no tomé ningún apunte. Duró una hora y 20 el encuentro. Al final le dije: Santidad ¿usted me permite dar noticia pública de que hemos tenido esta reunión? Ciertamente, me respondió. ¿Me permite relatar del contenido del coloquio entre nosotros dos? Claro, cuéntelo. Como usted comprende, le mando la copia. Me parece tiempo perdido, añadió. Le dije que no era tiempo perdido, porque yo reconstruyo lo que nos dijimos pero puede ser que a usted no le guste, en ese caso usted rompe todo y como si no haya sido escrito. O mejor, hace todas las correcciones. Pongo este texto en sus manos. Dijo: está bien, si usted insiste mándemelo pero repito, perdemos tiempo. Yo confío en usted”, contó Scalfari.

 

Agregó que una vez escrito todo el relato, se lo envió al Vaticano con una carta de acompañamiento en la cual le especificó que la suya había sido una “reconstrucción” en la cual había incluido algunos elementos ajenos, para indicar a los lectores qué personaje es el pontífice.

 

Esa carta de anexa traía una advertencia: “Tenga en cuenta que algunas cosas que usted me dijo yo no las reporté y algunas cosas que yo le hago decir a usted entre comillas, usted no las dijo, pero yo las puse porque considero que haciéndole decir ciertas cosas, el lector entendiese mejor usted quién es. Por eso, lea bien esta reconstrucción”.

 

Continuó: “Después de tres días me llamó don Alfred (Xuereb), que me comunicó el ok a la publicación. Pero yo le pregunté, ¿leyó esta carta? Esto no me lo dijo, me respondió. Por favor pregunte al Papa si leyó el relato. Pero esa mañana el Papa estaba fuera, entonces quedó de llamarme más tarde. Me devolvió la llamada después de las 2 y su frase fue: el Papa dijo ok. Yo le repliqué si había confirmado la lectura, pero don Alfred me dijo que el Papa insistió: ya te dije en la mañana que ok, díselo de vuelta”.

 

¿Conclusión? El fundador de “Repubblica” nunca supo si el pontífice había leído su “entrevista creativa”.

 

La cereza del pastel fue la confesión de que, pese a la perplejidad abiertamente manifestada del secretario Xuereb respecto de un paso concreto de su escrito, a él no pareció importarle, hizo caso omiso al señalamiento y lo difundió sin más. Aunque el principal colaborador de Bergoglio le dijo que estaba mal.

 

Se trata del bendito “momento místico”. Según el artículo original cuando el Papa fue elegido, “antes de aceptar pedí poderme retirar por algunos minutos en la habitación junto a la del balcón sobre la Plaza”. Pero todos saben que el elegido debe aceptar inmediatamente y que no existe tal cuarto junto al balcón.

 

”Cuando me dieron el ok a la publicación, don Alfred me dijo: sobre un punto solamente el Papa no recuerda habérselo dicho en esos términos, se trata del momento místico”, indicó el anciano periodista. Y agregó: “A mí me dijo que en el momento en el cual se había retirado le había venido una angustia porque estaba incierto entre aceptar o no, cerró los ojos y se dijo que debía dejar pasar la angustia. Quiso no pensar en nada, pero fue invadido por una luz que lo cegó unos instantes y luego desapareció. Puede ser que yo recuerde mal. Me dijo que eso había ocurrido ahí, de hecho el Papa no salió inmediatamente, se retiró en una habitación antes de asomarse, eso es seguro”.


“Somos
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