Miércoles 16/08/2017. Actualizado 16:52h

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Vaticano

El convento Mater Ecclesiae inició unas obras de reforma en noviembre de 2012

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Es el espacio que ha elegido Benedicto XVI para retirarse en su vida de estudio y oración después de que el Cónclave de los cardenales elija un nuevo Papa. Curiosamente, hace solo unos meses se iniciaron unas obras de reforma en su interior. Nadie sospechó que sería la nueva vivienda del primer Papa que renuncia en 600 años. Los expertos apunta a que era indispensable que, por seguridad, el cardenal Ratizinger resida dentro del Estado Vaticano.

Benedicto XVI renuncia al Pontificado para el que fue elegido en el año 2005. Lo hace tras meses de discernimiento y oración cuando siente que ya no tiene fuerzas suficientes para seguir guiando el timón de la Iglesia católica. Tras su sorprendente anuncio, en latín, ante el consistorio reunido para la canonización de los mártires de la persecución otamana, se han concido más detalles de qué hará el Papa a partir de ahora en esta atípica situación.

Según diferentes expertos, si Benedicto XVI sigue viviendo en el territorio del Estado Vaticano es, en gran medida, porque es la mejor forma de garantizar su seguridad. Y ha elegido un lugar retirado en el que poder dedicarse en adelante a la vida de oración que, por su edad y condición físcia, siente que necesita. Es el Monasterio "Mater Ecclesiae", una institución por la que van pasando diferentes órdenes religiosas de clausura.

Curiosamente, hace solo unos meses, en noviembre de 2012, se iniciaron unas obras de mejora en el centro que ahora servirá de residencia a Benedicto XVI. El edificio data de 1992 y fue construido por voluntad de Juan Pablo II. El objetivo era contar con un convento internacional de vida contemplativa. De enorme sencillez, solo algunas estancias están decoradas porque lo que se buscó fue emular la vida de los ermitaños, según explica la web del propio Vaticano.

La Capilla tiene algo de decoración, con unas "vidrieras artísticas y motivos sagrados que inspiran a la contemplación. Preside el altar un precioso crucifijo, obra del escultor Francesco Messina, que irradia un gran misticismo. La vidriera del presbiterio recuerda el encuentro del Señor con los discípulos de Emaús, y en los laterales, se pueden distinguir símbolos de algunas órdenes religiosas de clausura".

“Somos
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