Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Turkson, la esperanza sonriente y el cambio de paradigma

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De los once africanos que participarán en el cónclave, se dice que es el que cuenta con más opciones de ocupar la cátedra de San Pedro. Aúna experiencia pastoral y trabajo en la Curia y Benedicto XVI ha confiado en él tanto para encargos relacionados con Sínodos regionales como para presidir el Pontificio Consejo Justicia y Paz. A sus 64 años, este cardenal ghanés brilla por su solidez doctrinal, su dominio de idiomas, su juventud dentro del Colegio de electores y su conocimiento de la Sagrada Escritura. "Si Dios desease ver un hombre negro como Papa, démosle gracias", dijo sobre esta posibilidad.

De los 120 miembros del Colegio, es el decimosexto más joven, algo que supondría una baza tras el Pontificado de Benedicto XVI, iniciado con 78 años. En una entrevista reciente, ha manifestado que piensa que la Iglesia ya está preparada para elegir a un Papa procedente de Asia, Suramérica o África. Cuenta con escritos importantes acerca de la reforma de la economía internacional, cuya crisis supo analizar en la línea del sucesor de Pedro. Algo que el Vaticano necesita llevar a su terreno particular, tras un tiempo con problemas en el IOR -Instituto de Obras Religiosas, sucesor del Banco Ambrosiano, que posee nuevo director en la persona del alemán Ernst Von Freyberg-. Turkson muestra un rostro de esperanza, una inteligencia consistente y un espíritu abierto.

Juventud y vocación

La pertenencia de Peter Kodwo Appiah Turkson a la Iglesia Católica procede, de forma especial, de un don de Dios. Hijo de un padre católico y de una madre metodista que se convirtió tras el matrimonio, nació un 11 de octubre de 1948 en la localidad de Nsuta Wassaw, Ghana Occidental. Sintió la vocación a raíz de la experiencia de un misionero holandés, cuya piedad al celebrar la Eucaristía le hizo escuchar la llamada. Su madre quiso impedirlo a favor de alguno de sus hermanos, pero su determinación venció.

Estudió en el Seminario menor de Santa Teresa en la villa de Amisano de los 14 a los 19 y comenzó con la filosofía en el Seminario Regional de Pedu, donde permaneció desde los 21 a los 23 años. A continuación, partió al Seminario St. Anthony-on-Hudson en Rensselaer, Nueva York, donde se licenció en Teología. Fue ordenado sacerdote el 20 de julio de 1975 en la catedral de San Francisco de Sales de Cape Coast. Tras ese lustro, continuó su formación en el Pontificio Instituto Bíblico de la Ciudad Eterna, en la especialización de Sagrada Escritura.

Presbítero activo y en formación constante

Los ochenta resultaron particularmente fructíferos en una primera fase de experiencia pastoral. En primer lugar, desde el ámbito académico: fue profesor a tiempo parcial en el departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Cape Coast durante seis años y profesor visitante en el Seminario Mayor de Anyama, en Costa de Marfil, por un trienio. Simultáneamente, ejerció el contacto con jóvenes como capellán universitario de Cape Coast. Realizaba la última parte del ciclo de doctorado -que completó meses más tarde- en Roma cuando recibió el orden episcopal. Ya en esa etapa, fue canciller de la Universidad Católica ghanesa.

Posteriormente, ha recibido numerosos premios y condecoraciones por su labor intelectual, como la laurea honoris causa de la University of Ghana, en Legon, de la University of Education de Winneba y del Holy Cross College de Notre Dame, Indiana, EE.UU; la Orden de la Estrella, una condecoración nacional de la República de Ghana; y la Order of the Rock, una condecoración del área de Anomabo, en la parte central de Ghana.

Ecumenismo y cultura, áreas de trabajo

Precisamente Cape Coast, capital de la región de Ghana Central, se convirtió en su primera plaza como prelado, tras su nombramiento en 1992 con apenas 44 abriles. En su país natal ha podido atender varias parcelas valoradas en la Curia; la diversidad de cultos (18% de evangélicos, 15% católicos, 15% musulmanes y 11% de otras confesiones cristianas) le ha facilitado un trabajo necesario en cuanto al ecumenismo y al diálogo interreligioso. No en vano, participó en la Pontificia Comisión para el Diálogo metodista-católico (1997-2007) y forma parte del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos desde 2002, amén de presidir honoríficamente la World Conference of Religions for Peace (WCRP).

Pero su campo verdadero de trabajo tiene que ver con la cultura. Su obra intelectual versa sobre la simbiosis entre fe cristianas y características particulares de África; por ello, sus aportaciones más importantes se refieren a la evangelización del continente africano y a la inculturación. Curialmente, esto se ve reflejado en su inclusión en la Comisión para la Prosperidad Cultural de la Iglesia, a lo que contribuye que maneje seis idiomas con fluidez (fanté -su lengua natal-, inglés, francés, italiano, alemán y hebreo) y entienda latín y griego.

Cardenalato y etapa en la Curia

El 21 de octubre de 2003, recibe la dignidad cardenalicia de manos de Juan Pablo II con 55 años. Se convierte en el primer ghanés que alcanza el solideo rojo y se le asocia a la iglesia romana de San Liborio. Además de los ya citados, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos desde 2005 y de las Obras Misionales Pontificias, en el que entró un año más tarde.

Benedicto XVI le nombró presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz el 24 de octubre de 2009, cargo que ocupa en la actualidad. Este se dedica a promover los derechos humanos y la no violencia en cooperación con diversas instituciones internacionales, religiosas, académicas y ecuménicas. Y vela por el cumplimiento de la Doctrina Social de la Iglesia.

Puntal de la Iglesia africana y conocedor de la pobreza

Poco a poco, la Iglesia se ha organizado en el continente negro, como en el resto del mundo. Durante ocho años presidió a los obispos de Ghana y ha participado en numerosos sínodos, tanto continentales como universales. En 2004, el cardenal Turkson era Vicepresidente de la Asociation de Conferencias Episcopales del Oeste del África anglófona (AECAWA) y, cuando en el 2007, la AECAWA se fusionó con la Conferencia Episcopal de África del Oeste (CERAO), asumió el cargo de Presidente.

Benedicto XVI le ha considerado un buen representante de lo que se cuece en una zona de gran esperanza para la Iglesia. Por ello, ocupó el cargo de relator general en lo referido a África en el sínodo de obispos de 2009, en cuyo Consejo Ordinario de la Secretaría General también figuró. Aunque la Costa de Oro no padece la carestía de otras zonas de África, el 27% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza que establece el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, por lo que monseñor Turkson conoce bien esa realidad.

Simpatía y firmeza

Más allá de los datos, posee fama de sonreír de forma muy habitual, algo propio del africano. Y acude a los medios cuando le requieren, expresándose con claridad y prudencia. Nunca ha generado revuelo por la ambigüedad de sus declaraciones y eso que le han planteado los temas más polémicos en lo tocante a la moral sexual y al celibato sacerdotal. Defendió audazmente al Papa tras sus declaraciones respecto al Sida y el preservativo y ha puesto coto a las demandas homosexuales con propuestas de respeto sin legitimar dichas conductas.

No se arredra ni recula ante el ataque. Adquirió relevancia por un vídeo en el que alertaba de la expansión demográfica del Islam. Supo complementar con afirmaciones en pro de un buen trato con los musulmanes, pero no se le escapa la presión que ejercen sobre los cristianos en África. En definitiva, un pilar en tiempos de duda.

“Somos
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