Lunes 25/09/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Algunos vaticanistas le señalan como uno de los consejeros del Pontífice

El Papa Francisco no viaja a Argentina porque su presencia “podría exacerbar aún más la división del país”

El arzobispo Víctor Fernández, rector de la Pontificia Universidad Católica de Argentina, afirma que algunas de sus preocupaciones “son malinterpretadas”

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En una entrevista al diario argentino La Voz del Interior y que recoge el digital AICA, monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), ofrece pautas para entender por qué el papa Francisco no viaja al país. El prelado también habla de los cambios en la Iglesia y la flexibilización de la exigencia del celibato, además de relativizar que haya una crisis mundial de las vocaciones sacerdotales.

Monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo rector de la Universidad Pontificia Católica de Argentina (UCA). Monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo rector de la Universidad Pontificia Católica de Argentina (UCA).

Al ser preguntado en la entrevista por qué no viaja el Papa a Argentina, siendo ese su país, monseñor Fernández responde: “Es que algunas de las cosas que él dice, algunas de sus preocupaciones, son malinterpretadas. Argentina está pasando por un momento de excesiva polarización y crispación, y se teme que su presencia pueda ser utilizada para exacerbar aún más esta división”.

Cambios en la Iglesia

Respecto a los cambios que va a hacer la Iglesia antes las necesidades espirituales actuales, afirma que “la sed de Dios y de espiritualidad ha ido creciendo en lugar de lo que anunciaban, que era una desaparición de las religiones, porque algunos las consideraban algo irracional que iba a morir por el progreso. Ocurrió lo contrario. En el vacío de la época muy consumista y demasiado ansiosa, donde la vida es un correr permanente, la gente se plantea para qué está viviendo, y empieza a buscar otro tipo de experiencia. Así se ha despertado la espiritualidad que algunos declaraban muerta”.

Monseñor Fernández, que algunos vaticanistas le señalan como uno de los consejeros del Papa, asegura que la Iglesia está a la altura de las circunstancias para dar respuestas, “pero tiene que estar siempre atenta a la evolución que se vaya dando, a veces la gente necesita unas cosas, a veces otras, a veces un estilo u otro, de acuerdo a cómo va evolucionando la gente, responder a lo que busca”.

Satisfacción a rezar el rosario

En esta misma línea, explica que en la actualidad hay “gente que se conforma menos con un rito fijo y busca cosas que la ayuden a sentirse mejor interiormente, con un rito solo uno no responde, salvo que la ayude a descubrir que ese rito tenga un sentido profundo. También ocurre que la gente rechaza los ritos, el rosario, porque es repetitivo, pero sí repite un mantra del budismo cientos de veces. Hay una cierta contradicción, pero es porque no le ha encontrado el sentido profundo al rosario, si no hallaría la misma satisfacción”.

Celibato sacerdotal

Respecto al celibato sacerdotal, destaca que “el celibato no es una norma de fe, de manera que alguna vez se puede discutir si conviene o no conviene. La Iglesia cree que conviene, pero no se cierra a que alguna vez eso pueda modificarse. No es que diga que el celibato no sirve para nada. Porque hay gente que vive muy feliz y todas las energías que podría usar en el matrimonio las usa para un servicio generoso. Hay científicos, médicos, monjes budistas que son célibes. Las energías que algunos dirían que las están reprimiendo, en realidad las canaliza de otra manera y de una forma hasta muy eficiente. Lo que se puede discutir alguna vez es si debe ser obligatorio, pero no el valor que tiene el celibato”.

En la entrevista considera que no hay una crisis de vocaciones sacerdotales, y subraya que en África hay un crecimiento notable. “Es comprensible que, en el mundo de hoy, que tiene tantos atractivos, tantas distracciones, sea más difícil aceptar una vocación donde uno para toda la vida renuncia a cosas tan importantes. Como hoy todo nos lleva a lo fugaz, a lo rápido, a lo pasajero, es más difícil hacerse un planteamiento así. En ese sentido, hoy es un milagro que haya tantas vocaciones sacerdotales”.

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