Martes 23/05/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Afirman que existe un ambiente enrarecido

Francisco ha destituido a varias personas en la Curia Romana que murmuraban contra él

La reforma de la administración del Vaticano es una de las acciones que marcará la agenda del Papa en 2017

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El Santo Padre lleva advirtiendo desde el comienzo de su pontificado sobre la "enfermedad de las murmuraciones" dentro de la Curia Romana. La reforma de la administración o gobierno del Vaticano es una de las acciones que marcará la agenda del Papa en 2017. Una oficina de Revisión General está auditando los discasterios y otras instituciones relacionadas con la Santa Sede.

El Papa Francisco con el Consejo de Cardenales. El Papa Francisco con el Consejo de Cardenales.

Al respecto, fuentes cercanas a la Curia han declarado a Religión Confidencial que en la Curia siempre ha habido murmuraciones. "Sin embargo, por este motivo, no había destituciones de sacerdotes o personas que trabajan en el Vaticano. Ahora se han dado muchas destituciones en las congregaciones de personas que de este modo no terminan su contrato con la Santa Sede".

Según las mismas fuentes, los motivos son diversos, pero se han dado casos en los que el motivo aducido es que “hablaban mal de papa” una acusación genérica procedente de murmuraciones y acusaciones internas que "revela un ambiente muy enrarecido".

Estas fuentes aclaran que no hay que confundir las destituciones hechas por el cardenal Stella en la Congregación del clero que son propias suyas y respecto de su idea, que las que tienen que ver con la relación con el Papa.

Las últimas destituciones han sido la de tres sacerdotes que trabajaba en la Congregación para la Doctrina de la Fe, uno de ellos era el que se encargaba de la relación con los Lefebvrianos, quienes han sido destituido por el prefecto de este discasterio, el cardenal Múller, por indicación del Santo Padre. 

En el mensaje navideño de hace dos años a los responsables de la Curia, el Santo Padre advirtió de varias enfermedades dentro del gobierno de la Iglesia, entre ellas la enfermedad de los chismes, de las murmuraciones y de las habladurías. "

"De esta enfermedad ya he hablado en muchas ocasiones, pero nunca lo suficiente. Es una enfermedad grave, que inicia simplemente, quizá solo por hacer dos chismes y se adueña de la persona haciendo que se vuelva ‘sembradora de cizaña’ (como Satanás), y, en muchos casos casi ‘homicida a sangre fría’ de la fama de los propios colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que, al no tener la valentía de hablar directamente, hablan a las espaldas de la gente. San Pablo nos advierte: hacer todo sin murmurar y sin vacilar, para ser irreprensibles y puros (Fil 2,14.18). Hermanos, ¡cuidémonos del terrorismo de los chismes!", dijo Francisco.