Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Benedicto XVI alude a los campos de concentración nazis como "símbolos extremos del mal, del infierno que se abre sobre la tierra"

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El Papa recordó ayer a Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, y San Maximiliano Kolbe, ambos asesinados en el campo de concentración de Auschwitz, y cuya fiesta se celebra esta semana. Durante el rezo del Ángelus en Castelgandolfo, Benedicto XVI aludió a los campos nazis "como símbolos extremos del mal, del infierno que se abre sobre la tierra, cuando el hombre olvida a Dios y lo sustituye, usurpándole el derecho de decidir qué es el bien y el mal, y dar la vida o la muerte”.

 

"Excepto la virgen Santa Clara de Asís -dijo el Pontífice-, todos los demás santos que conmemoraremos a lo largo de esta semana son mártires, de los cuales dos fueron asesinados en el campo de concentración de Auschwitz. Se trata de Santa Teresa Benedicta de la Cruz –Edith Stein- que, nacida en la fe hebrea y conquistada por Cristo en la edad adulta, se convirtió en monja carmelita y selló su existencia con el martirio; y San Maximiliano Kolbe, hijo de Polonia y de San Francisco de Asís, gran apóstol de María Inmaculada.”

“¡Qué maravillosos modelos de santidad nos propone la Iglesia! Estos santos son testigos de esa caridad que ama ‘hasta el final’, y no tiene en consideración el mal recibido, sino que lo combate con el bien”, agregó. “De ellos podemos aprender, sobre todo nosotros los sacerdotes, el heroísmo evangélico que nos empuja, sin temer nada, a dar la vida por la salvación del alma. ¡El amor vence la muerte!”.

“Por un lado, existen filosofías e ideologías, e incluso modos de pensar y de actuar, que exaltan la libertad como único principio del hombre, como arbitrariedad, en alternativa a Dios, y de este modo transforman al hombre en un dios, un dios equivocado, que hace de la arbitrariedad el propio sistema de comportamiento. Por otro lado, tenemos precisamente a los santos que, practicando el evangelio de la caridad, hacen de la esperanza su razón, mostrando el rostro del verdadero Dios, que es Amor, y al mismo tiempo, el rostro auténtico del hombre, creado a imagen y semejanza divina”, dijo el Papa.

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