Miércoles 07/12/2016. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Benedicto XVI propone a los católicos "levantar la mirada al cielo para redescubrir nuestro lugar en el universo"

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Con motivo del Año Internacional de la Astronomía que se desarrolla durante 2009, Benedicto XVI propuso este viernes a los católicos "levantar la mirada al cielo para redescubrir nuestro lugar en el universo. Espero, añadió, que la contemplación de las maravillas de la creación lleve a la contemplación del Creador y del Amor".

El Papa recordó que el Año Internacional de la Astronomía coincide con el cuatrocientos aniversario de las primeras observaciones del cielo por parte de Galileo Galilei con el telescopio, y añadió: "Como sabéis la historia del Observatorio está muy ligada a la figura de Galileo, a las controversias que desató su investigación y al intento de la Iglesia de alcanzar una comprensión correcta y fructuosa de la relación entre ciencia y religión".

"Aprovecho la ocasión -prosiguió- para manifestar mi gratitud, no solamente por los minuciosos estudios que han aclarado el contexto histórico preciso de la condena de Galileo, sino también por los esfuerzos de todos los que se dedican al diálogo y a la reflexión de la complementariedad de fe y razón al servicio de una comprensión integral del ser humano y de su lugar en el universo".

"El Año Internacional de la Astronomía -observó el pontífice- se propone volver a capturar en todo el mundo la atención de las personas por las maravillas y la expectación que caracterizaron la gran época de los descubrimientos en el siglo XVI. Nuestra época, ante la que quizá se abren descubrimientos todavía de mayor alcance, se beneficiaría de ese sentido de maravilla y del deseo de conseguir una verdadera síntesis humanista del conocimiento, como la que inspiró a los padres de la ciencia moderna".

"Espero -concluyó el Papa- que la maravilla y la exaltación que debería producir este Año Internacional de la Astronomía lleven de la contemplación de las maravillas de la creación a la contemplación del Creador y del Amor -que es el motivo fundamental de su creación-, que en las palabras de Dante Alighieri "mueve el cielo y las otras estrellas".