Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

¿A qué viene el Papa a España?

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No voy a dedicar ni una línea propedéutica a analizar la España a la que viene el Papa o al Papa que viene a España. Páginas y páginas durante el fin de semana, y a lo largo de esta semana con especiales muy especiales, nos introducirán los datos de texto y contexto sobre la Iglesia que recibirá a Benedicto XVI, la España que acogerá a Benedicto XVI, y sobre el Papa que vendrá a visitarnos. De entre las muchas curiosidades que deja en herencia esta visita hay una que nos equipara a Europa: en el siempre humanista cristiano diario ABC, el estudio de fondo sobre la España que recibe al Papa, sobre la fe en la sociedad de hoy, sobre la historia de la fe que se ha hecho cultura, lo escribe uno de los exponentes patrio de los denominados ateos católicos, el profesor Gabriel Albiac, una nueva categorización intelectual que refleja el signo cultural de nuestro tiempo. Un lujo.

Tampoco voy a perder ni un minuto glosando la lista de las autoridades, ministros y demás familia que recibirán civilmente al Papa. Ni en la Segunda República, en el caso en que nos hubiera visitado un Pontífice, tendríamos tamaña expresión de fraternidad ministerial, por eso de la separación entre la Iglesia y el Estado, distinción con cooperación, digamos. No voy a perder ni una línea en referirme a la actitud de zapatero, tan distinto y distante que parece no va a estar en la misa en Barcelona, con lo que apuntala una neutralidad innecesaria, que es toma de partido evidente para los suyos. Por más que esto suene a chamusquina en los círculos vaticanos y episcopales, como decía aquel sabio director de periódico, nadie da lo que no tiene.

No es momento de especular a qué no viene el Papa. Imaginamos que este viaje no es sólo para hablar en Catalán, o para dar un abrazo al Apóstol Santiago, o para premiar a tal o cual cardenal en detrimento de tal o cual arzobispo, o para agradecer a los cardenales españoles su fidelidad designándoles miembros del séquito pontificio, o para recordarnos que España tiene una población de 45.929.000 habitantes, de los que 42.470.000 son católicos, es decir, el 92,5 % de la población y que existen 70 circunscripciones eclesiásticas y 22.674 parroquias, 124 obispos, 24.849 sacerdotes, 54.599 religiosos, 2.786 miembros laicos de institutos seculares y 101.261 catequistas y 1.963 seminaristas mayores.

El Papa viene a España a proponer la santidad como ideal de vida. También para los obispos. Atentos a lo que el Papa pueda decir a los obispos en la comida de hermandad del último día. Ahí estará una de las claves de lo que el Papa ha querido decir con su visita a España.

José Francisco Serrano Oceja