Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La vía romana de ZP

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A Zapatero, y a sus teólogos áulicos, siempre les ha funcionado bien la vía romana. No quiere decir que no les vaya la española, que es algo así como la suma de la vasca, la catalana, la extremeña, la andaluza. Lo que quiero decir es que para reducir el paro, el déficit presupuestario y la manga del mar menor, lo mejor, es ir a Roma a ver al Papa, aunque sea con la percha del ignoto e ignaro Presidente de turno de la Unión Europea.

¿Acaso alguien se acuerda de ese nombramiento, de esa presidencia, de esa Unión? Hamlet ZP se ha hecho ilusiones. Pensó que, además de Obama, le iba a llamar Benedicto XVI, pero no fue así. Lo que necesita Hamlet ZP es la foto con personas serias, para dar impresión de estadista internacional. Y ahí estamos, y ahí está el embajador de España ante la Santa Sede, don Francisco Vázquez, que bien merecería ser el próximo candidato a secretario general del PSOE. Otro gallo nos iba a cantar tres veces.

Mientras la vía española trabaja a tiempo y a destiempo con la Vicepresidenta del Gobierno, una nueva especie de ángel caído, víctima del entorno y del contorno, y se prodiga en encuentros y desencuentros, en los que va y viene la Ley de Libertad religiosa, frenazo y marcha atrás, a ver cómo se lo explican estos chicos al electorado radical de izquierdas, Zapatero siempre mira más allá, siempre ve en el horizonte para no tener que pisar en el más acá. Ultreya, vamos a Santiago de Compostela.

¿Habrá vida después de la Jornada Mundial de la Juventud? Sí, por supuesto, y de la buena, incluso, si nos apuran, habrá otro gobierno, antes, durante y después. La imagen de Zapatero sentado al lado del Papa puede hacer más grande, si cabe un poco más, la tumba de ZP. La diplomacia vaticana es sabia, muy sabia, muy antigua, muy eficaz. Lo tiene todo medido, controlado. No van a permitir utilizaciones espurias de la visita, por más que sea del turbador presidente del cuatro turno, del turno que ni existe, ni se manifiesta. Seguro que Zapatero le cuenta al Papa las medidas que como presidente de turno ha tomado para que cese la persecución de cristianos en Marruecos, o la genial evolución de la Ley de Libertad religiosa, o la reforma de la reforma de la ley del aborto, mucho más que libre, o el éxito de la educación moral con la asignatura de Educación para la Ciudadanía, o los beneficios de la dispensación libre, ésta sí que libre, de la píldora del día después. Imaginemos que Zapatero le habla al Papa de la beatificación de Isabel, La Católica, o de la relación entre catolicismo y España.

Sería un sarcasmo que el presidente de turno de no se sabe qué unión fuera a sentarse al lado de Joseph Ratzinger a explicarle que la fe no legisla. Perdón, la libertad religiosa sí, por mucho que digan que no. El mago de ZP…

José Francisco Serrano Oceja