Martes 22/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El verdadero islam

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Un artículo de...

Pilar Gonzalez Casado
Pilar Gonzalez Casado

Profesora Agregada a la Cátedra de Literatura árabe cristiana de la Universidad San Dámaso.

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A menudo se plantea la cuestión de si la violencia yihadista es contraria o no al verdadero islam. Para poder llegar a una conclusión satisfactoria, serían deseables varias cosas. En primer lugar, que la fuerza no se pudiera justificar con las fuentes de la fe en la mano, con el Corán, la tradición acerca de los dichos y los hechos de Mahoma, y la vida del propio Profeta; y, en segundo, que lo que el islam es esencialmente no fuera contradictorio en sí mismo. Los capítulos del Libro Sagrado revelan tanto un islam profundo y espiritual, el que proclama la fe en el Dios único, la paz y la tolerancia, como un islam más combativo y agresivo, que incluso revela el modo de hacer la guerra o de repartir el botín. Como todo el texto coránico se considera revelado, ambas manifestaciones del islam son islam. De Mahoma se conserva una triple imagen: es profeta, legislador y guerrero involucrado en las campañas contra las tribus de Arabia. A lo largo de los siglos, los que creen en el mensaje proclamado por Mahoma, sunitas y chiitas, se ha diversificado en varias tendencias entre las que tiene cabida tanto lo que denominamos el islam extremista (el que recurre a la violencia para ejercer la fuerza) como el islam más místico y espiritual. El contenido paradójico del texto sagrado, unido a una interpretación que concede validez intemporal a su literalidad, y a la temática también paradójica de los dichos y hechos del Profeta, permite que los líderes representativos de cada tendencia puedan contradecirse entre sí y encuentren la justificación de posturas opuestas en las fuentes de la fe. Todas son islam y todas encuentran razones para ser el verdadero, porque son selecciones sectarias.

Es también una afirmación recurrente decir que islam significa paz. Filológicamente no se sostiene. Islam y paz derivan de una misma raíz, pero son dos palabras diferentes. Islam significa sumisión a la voluntad de Dios y paz significa paz. El islam entiende la revelación de Dios como el desvelamiento de su voluntad comunicada a Mahoma y contenida en su Libro, que es la guía o camino que ha de seguir todo creyente para someterse a Dios. Apartarse de él es incumplir la voluntad divina y musulmánmuslim, es el que se somete a ella y no significa pacífico.

Sin embargo, que esta afirmación no se sostenga filológicamente no quiere decir que no pueda ser verdadera y que el islam no pueda producir frutos de paz en el mundo actual. La verdad de una religión se demuestra también con los frutos que producen los que la profesan. Los hijos de la Iglesia recurrieron en nombre de la fe y de la moral a métodos no evangélicos, que incluyeron atropellos contra los derechos las religiones y los derechos fundamentales de la persona, en su justo deber de defender la verdad. San Juan Pablo II presidió una celebración dedicada al reconocimiento, ante Dios y los hombres, de las faltas pasadas y presentes de los hijos de la Iglesia para pedir perdón. Además estaba claro que los métodos empleados eran contrarios al Evangelio. Los líderes musulmanes condenan las acciones violentas del yihadismo por ser incompatibles con la naturaleza pacífica del islam y con sus aspiraciones de bondad y justicia para todos. Necesitamos, también, que expliquen expresamente cómo y dónde su revelación condena esta violencia y que con sus frutos manifiesten que islam significa paz y que no se trata un juego de palabras mal traído. De lo contrario, el extremismo islamista podrá seguir siendo considerado islam y podrá confundirse con el verdadero.

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