Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La teología política de Esperanza Aguirre

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Bellamente editado, como suele ocurrir en la tradición estética de Comunión y Liberación y en todas las iniciativas de sus miembros, acaba de salir a la luz pública el libro del Encuentro Madrid 2009, en el que, además de significativas intervenciones, como es el caso de la de Remi Brague, nos encontramos con uno de los diálogos políticos más fecundos del pasado inmediato: el que mantuvieron el Presidente de la Región de la Lombardía, Roberto Formigoni, con la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Un diálogo que ha tenido su estela en el trabajo de un grupo de jóvenes que se dan cita con la protagonista de este encuentro y que tratan, habitualmente, de la vocación a la política y a la conformación de un ethos de la gestión de lo público, en un momento en que, ciertamente, no está muy prestigiada, que digamos, la clase política.

Los temas sobre los que hablaron los presidentes de estas importantes regiones europeas giraban en torno al punto del encuentro, “Una nueva laicidad. Buscadores de infinito, constructores de historia”. En sus intervenciones, Esperanza Aguirre –que repite en varias ocasiones textos literales del libro del cardenal Scola “Una nueva laicidad”- hace una exégesis de la contribución del liberalismo al progreso moral de las sociedades, y recuerda, en un fino análisis, algunas verdades de Perogrullo. Por ejemplo: “Estamos asistiendo a algunos intentos de desconocer o incluso negar el hecho religioso, cuando no de atacarlo. Y esto sorprende aún más si se tiene en cuenta que el único objeto de esos ataques suele ser el cristianismo, base, se quiera o no, de la civilización occidental”. “Nadie puede decir seriamente que el clericalismo sea hoy una amenaza en la sociedad democrática española”. “La experiencia demuestra que hay quienes prefieren servirse de los ciudadanos y de las instituciones para imponer su modelo o su visión de cómo tienen que ser los ciudadanos y la sociedad o, simplemente, para conseguir perpetuarse en el poder”.

En la última intervención de la presidenta madrileña, relata su vocación y su trayectoria política. Un ejemplo, sin duda, para las nuevas generaciones –y no precisamente sólo para las del PP-.

José Francisco Serrano Oceja