Miércoles 20/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

¿Por qué reabrir esa página?

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Un artículo de...

Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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No sé si en razón del puente feriado, o de otros motivos y causas, la beatificación de los mártires benedictinos del priorato de Monserrat en Madrid ha pasado demasiado inadvertida. Sobre todo la magnífica homilía del cardenal Ángelo Amato, que lleva una temporada larga de gira y presencia en España, de beatificación en beatificación y tiro porque me toca.

La Catedral de La Almudena fue el lugar elegido para una eucaristía en la que el prefecto de la Congregación para las Causas de los santos se preguntó, algo más que retóricamente, por qué la Iglesia está abriendo esta página de la historia.

Sorprende el silencio, incluso eclesial, sobre las homilías de las beatificaciones últimas del cardenal Amato. Silencio solo roto por la fugacidad de las retransmisiones televisivas de 13 TV. Sorprende la no inclusión de esos textos en las páginas webs oficiales de los organismos e instituciones competentes, o al menos, concernidos.

Sobre la repercusión en los medios generalistas, pues ni mentarlo. No vaya a ser que se levante el polvo de las sandalias o vuelva la matraca mediática de la Guerra civil y la Iglesia, el franquismo y la reconquista, don Pelayo y laSantina.

Hipótesis que explican este silencio, muchas. En un momento de eclosión de beatificaciones, y de canonizaciones, de los mártires dela persecución religiosa en España de inicio del siglo XX hay demasiado silencio en los canales oficiales y en los oficiosos. Como si hubiera que cumplir un trámite administrativo.

El cardenal Amato, el sábado pasado dijo, por ejemplo, que los benedictinos “fueron fusilados en su patria a sangre fría, no por ser malhechores, sino por ser sacerdotes. ¿Cómo fue posible que hombres mansos e inocentes hayan sido brutalmente maltratados y asesinados? El clima sociopolítico de los años 30 se caracterizó por una manifestación de terror con la Iglesia, una persecución cruenta. Explotó el odio contra sacerdotes, religiosos y laicos. En aquel período hubo tinieblas sobre la tierra. En enemigo de Dios logró por breve tiempo bañar de sangre inocente esta tierra bendita”.

Y añadió: “¿Por qué la Iglesia reabre esta página de la historia?”. He aquí su contestación: “Porque quiere conservar la memoria de los justos, no de la injusticia que sufrieron; la memoria de una escuadra inmensa de fieles españoles que han sacrificado su vida para impedir la descristianización de España”. 


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