Lunes 15/09/2014. Actualizado 06:13h

Tribunas

El octavo sacramento

Las homilías diarias del Papa Francisco se están convirtiendo en el eje espiritual de los momentos iniciales de su Pontificado. Su seguimiento diario son una adecuada lectura espiritual, un revulsivo de espíritu cristiano, la expresión de un Evangelio que no nos deja indiferentes, que sorprende, atrae y fascina, cargado de felices expresiones que tienen como efecto permanecer en la memoria. Y que posteriormente se va repitiendo como si fueran santo y seña del cristianismo.

Con este género pontificio se ha revalorizado la homilía dominical. El Papa está obligando a la Iglesia a un ejercicio de sentido común, que trasciende las estructuras y las modas, podíamos denominarlas, pastorales.

No hace muchos días puso el ejemplo de una madre soltera que pidió el bautismo para su hijo, pero que se le denegó por no estar casada: "Mirad esta chica que ha tenido el coraje de llevar adelante su embarazo" y de no abortar, dijo el Papa. "Éste no es un buen celo pastoral", afirmó. "Esto aleja del Señor, no abre las puertas. Y así cuando vamos por esta vía, con esta actitud, no hacemos bien a la gente, al pueblo de Dios. Jesús ha instituido siete sacramentos y nosotros, con esta actitud, instituimos el octavo, el sacramento de la aduana pastoral". Y añadió, "Jesús se indigna cuando ve estas cosas".

Esta anécdota me ha recordado el cartel que han colgado a la puerta de una de las principales parroquias del centro de una ciudad de España. Nada más acercarte al templo te topas con un largo texto encabezado por un titular que dice "Las normas de la comunidad". Cada vez que me topo con ese anuncio, pienso en la necesidad de recuperar el auténtico Derecho Canónico de la Iglesia, como garante de los derechos del Pueblo de Dios, para que nadie más caiga en la tentación de hacer un nuevo derecho canónico parroquial, de su comunidad. Y si además añadimos el concepto de Asamblea, y descubrimos que esas normas fueron votadas en la Asamblea Parroquial, huelga todo comentario.

En este sentido recomiendo la lectura del texto del documento pastoral del cardenal Antonio María Rouco Varela, titulado "La parroquia, la escasez de sacerdotes y la participación de los laicos en la vida y misión de la Iglesia", que acaba de editar el arzobispado de Madrid en el número 46 de los documentos de su obispo.

La lectura atenta de este cuadernillo, que aborda cuestiones de interés como la de la debida promoción del laicado, o las denominadas "unidades pastorales" y "los equipos pastorales", o la encomienda de varias parroquias al mismo párroco, es un antídoto contra la proliferación de iniciativas y estructuras originales, salidas en falso. Algo así como un nuevo capítulo del Código de Derecho Canónico o un octavo sacramento, la aduana pastoral.

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

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