Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Los obispos vascos y las víctimas de ETA

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Ahora que la suerte está echada en la sustitución de monseñor Juan María Uriarte en la diócesis de San Sebastián, pensemos en uno de los termómetros morales de la vida de la Iglesia en el País Vasco: la mirada a las víctimas del terrorismo. En los últimos tiempos se percibe un preocupante descenso general en la atención a las víctimas y en la reflexión sobre los efectos perversos de la lacra del terrorismo. Es posible que la política de relativismo moral que está implantando el gobierno de Zapatero alcance a realidades que no se debieran contaminar por la equidistancia ética y social.

La historia viene de antiguo. Y así lo ha reseñado Galo Bilbao Alberdi, en su libro “Sacrificadas a los ídolos. Las víctimas del terrorismo en el discurso de los Obispos vasconavarros (1968-2006)”, editado por el Instituto de Teología y Pastoral de la diócesis de San Sebastián y por la editorial Desclée de Brouwer. Un libro que recoge una investigación en la que se han analizado los documentos de los prelados vascos y navarros desde los inicios del terrorismo, y que es espejo de una trágica historia de olvido y de propósitos de enmienda.

De la lectura detallada se percibe claramente que, pese al sistemático intento de justificar las acciones y declaraciones de la jerarquía en el País Vasco, se ha dado un ausencia de reflexión teológica, pastoral, moral, y menos espiritual o apostólica, en la cuestión de las víctimas. Queda claro, y no hace falta leer entre líneas, que ha sido monseñor Blázquez quien “rompe con ciertas ambigüedades expresivas y conceptuales en los textos episcopales; introduce definitivamente (siendo luego secundado por otros prelados) algunas referencias bíblicas fundamentales (el Buen Samaritano, Lamentaciones, el Cireneo); también es quien hace prontamente una petición explícita, directa y reiterada de perdón a las víctimas por los errores eclesiales respecto a su situación; finalmente, postula –sin pretender usurpar la voz propia de las víctimas ni identificarse con los posicionamientos sociopolíticos de algunas de ellas- el reconocimiento de todos sus derechos” (Conclusión 70).

José Francisco Serrano Oceja