Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Los mellizos de Dios

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Un artículo de...

Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Todos recordamos la visita del Papa a Bagui, capital de la República Centroafricana, para abrir la puerta de su catedral en el Año de la misericordia. Esa presencia suponía un espaldarazo para una Iglesia joven y fecunda, y para su pastor, hoy cardenal, un arzobispo, hombre de paz, que vive en las periferias.

La revista “Mundo Negro” acaba de conceder al arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, el más joven del colegio cardenalicio, 49 años, el premio a la Fraternidad. Este cardenal es el ejemplo de un pastor según el corazón del Papa Francisco. Y la historia de su relación con el imán Kobine Layama, una ejemplar amistad constructora de paz.

El arzobispo Nzapalainga nació en 1967 en Bangassou, de padre católico y madre protestante, en un hogar modesto. Entró de joven en los Misioneros Espiritanos. Estudió teología en París y trabajó pastoralmente en Marsella. Cuando volvió a la República Centro Africana como superior provincial atendió la parroquia de Nôtre Dame d’Afrique en la capital. Fue consagrado arzobispo de Bangui el 22 de julio de 2012 después de que su predecesor fuera destituido por comportamiento irregular.  

El imán Kobine Layama se caracterizaba por denunciar las atrocidades de las milicias musulmanas de la Seleka, que ocuparon el poder de marzo de 2013 a enero de 2014, y aún hoy controlan grandes zonas del país. Presidente de la Comunidad Islámica de Centroáfrica, es muy discutido por sectores del Islam radical, que le han atacado en varias ocasiones.

En diciembre de 2013, las milicias antiBalaka lanzaron una ofensiva contra la capital en la que murieron más de mil personas. El arzobispo Nzapalainga acogió en su casa al imán, una vez que los milicianos destruyeron su casa y comenzaron la caza del musulmán. Allí estuvo nueve meses. La gente en Bangui, cristianos y musulmanes, les llaman “los mellizos de Dios”.

El arzobispo Nzapalainga ha estado estos días por España. Ha sido una gozada escuchar su testimonio. 

“Somos
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