Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

No es la economía, es la liturgia

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Aparentemente, la pasada Asamblea Plenaria no ha tenido grandes temas de repercusión pública más allá de los puntos aclaratorios sobre la doctrina católica ante el proyecto de ley del aborto, que es lo es de mucho más que del aborto. Los deberes traídos a los obispos de la anterior Plenaria, respecto a la ponencia sobre la actual situación económica y sobre el Año sacerdotal, fueron ampliamente iluminados por el cardenal Rouco en el discurso de inicio. De momento, se han quedado en fórmulas de más o menos urgencia, como pueden ser las de Notas o Mensajes, que sintetizan lo trabajado durante la semana.

No ha sido la economía, ha sido la liturgia, quizá, uno de los centros atención de interés en la pasada reunión de la Conferencia Episcopal Española. Da la impresión de que la liturgia no es, ni va a ser, una cuestión pacífica, y que se va a ir extendiendo hasta no se sabe cuándo. Quizá porque no lo haya sido desde la reforma del Concilio Vaticano II. Fijémonos en lo que decía la Nota de Prensa conclusiva de la anterior Plenaria, con fecha del 24 de abril de 2009: “La Plenaria ha dado su aprobación a diferentes propuestas presentadas por la Comisión Episcopal de Liturgia en orden a la futura publicación de la Traducción de la tercera edición del Misal Romano al español y, también ha hecho una breve reflexión acerca de la situación de la Pastoral de la Eucaristía en España”. Fijémonos en lo que dice la Nota de prensa conclusiva de lo acaecido la pasada semana: “La Plenaria ha estudiado el texto del Misal Romano, versión castellana de la III edición típica latina Emmendata, presentado por la Comisión Episcopal de Liturgia. Se continuará trabajando sobre él de cara a una nueva presentación en la próxima Plenaria, que se celebrará en abril de 2010”.

Aparentemente se podría pensar que estamos ante un fino trabajo de orfebrería litúrgica, por eso de que lo que se reza, se cree, o de lo que se cree, se reza. Si la cuestión de las traducciones del latín al español es técnica, allá los técnicos. Después de las miles de correcciones e incorrecciones, llegará la Academia de la Lengua. Pero si estamos hablando de algo mucho más profundo, de la teología subyacente, de la auténtica reforma litúrgica, de la pedagogía del Benedicto XVI, del espíritu de la liturgia, nos encontramos en un plano mucho más profundo. Un plano, inclinado, en el que no puede haber más que unidad, en la caridad, pero unidad. Unidad entre los obispos y con el Romano Pontífice.

José Francisco Serrano Oceja