Jueves 08/12/2016. Actualizado 16:49h

·Publicidad·

Tribunas

Lo que fue don Bernardo

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Ha fallecido don Bernardo Herráez. No es noticia. O sí; quizá sea algo más que una noticia, una señal, un signo de los tiempos, una indicación, una llamada. El Código de Derecho Canónico dice que los párrocos deben administrar los bienes de la Iglesia como lo hace un buen padre de familia. Pues así era don Bernardo, un administrador bueno y fiel que gustaba servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida.

Don Bernardo no fue sólo don Bernardo. Fue una generación de sacerdotes con una formación especialmente cuidada en las ciencias humanas, en el desarrollo de la inteligencia a la que añadieron además de los clásicos estudios de teología los de otras ciencias. Don Bernardo fue una generación, que muy bien pudiera estar representada por monseñor Maximino Romero de Lema quien, siendo obispo de Ávila, pensó en él para dar altura y anchura a la formación de los jóvenes candidatos al sacerdocio. Pero también fue una diócesis de Ávila, en la que vivían hombres de la talla de Baldomero Jiménez Duque, de Alfonso de Querejazu, de Julián Blázquez Chamorro, del citado don Maximino, que fueron capaces de hacer de los riscos y de las montañas abulenses catedrales de perfección de lo humano y de progreso de la historia. En esa Ávila caben los muros que albergan la mística castellana, custodiados por las bajas temperaturas invernales y por los calores estivales, don Bernardo formó ese espíritu recio que le caracterizaba, mezcla de ingenuidad aparentemente vendida y de perspicacia constantemente desarrollada.

Don Bernardo fue una generación también en Madrid, la que construyó la Conferencia Episcopal; la que dialogaba de tú a tú con la historia, la que había hecho la Transición con más o menos acierto, la que entendía que una Iglesia es comunicación y que se tomaba en serio aquello del Evangelio de que lo que haga tu mano derecha no lo sepa tu izquierda. Don Bernardo aprendió de empresa comunicativa asido a la cruz de la empresa informativa. Don Bernardo engrasó la maquinaria de una Conferencia Episcopal que necesitaba elevarse a la categoría de interlocutor social. Don Bernardo fue la larga mano de los principios de una Doctrina Social de la Iglesia que no era sólo artificio especulativo ni ciencia teórico-práctica. Don Bernardo fue monseñor Elías Yanes, monseñor Fernando Sebastián, monseñor Gabino Díaz Merchán, Olegario González de Cardenal y los hombres de Iglesia de la Transición para la transición y nada más que la transición. Y mientras el tiempo pasaba, todo pasaba, don Bernardo seguía.

Don Bernardo fue la tabla de salvación para la Universidad Católica en España, para la Pontificia de Salamanca, a caballo entre Salamanca y Madrid, para el CEU. Fue así siempre, desde que se lanzara con la Caritas de Ávila y su Colegio de Educación especial Santa Teresa, en Martiherrero; con el Centro de Formación Profesional Juan XXIII, en La Serrada; con el Colegio Diocesano, y sus más de dos mil alumnos. Fue la tabla de salvación de la Seguridad Social del Clero español; la de las monjas de clausura, la de la COPE, la de UMAS, la empresa participada de Seguros de las Instituciones eclesiales. Don Bernardo fue todo eso y mucho más.

Ahora ya no está. Es tiempo de memoria agradecida y de esperanza.

José Francisco Serrano Oceja