Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El otro discurso

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Los idus de la Asamblea Plenaria de los obispos han hecho que la Asamblea Plenaria paralela, no en el tiempo, ni en el espacio, sí en el sistema, de la CONFER, la XVII de los religiosos españoles, quedara en segundo plano.

Sin embargo, son varias las novedades de esta realidad que no deben pasar inadvertidas. Más allá de la sensación de que los religiosos se encuentran en un tiempo nuevo de relación con los obispos, con sorprendentes ejercicios voluntaristas, hay que destacar el discurso de su Presidente, el P. Elías Royón. Un texto extenso, profundo, bien trabado de fondo y de forma, en el que no se esconde la realidad pero tampoco se la malea. Fue, algo así, como el otro discurso inaugural.

Comienza el discurso del Presidente de la CONFER con el leit motiv de la comunión eclesial, e insiste en que "en un clima de normalidad y confianza" han mantenido varias reuniones con el Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, el obispo de Santander, monseñor Vicente Jiménez Zamora, y con algunos obispo miembros de la Comisión. Reconoce el jesuita P. Royón que agradecen "cuando, con caridad, y en fraternidad evangélicas, desde el servicio de la autoridad, se nos indican lagunas, se nos advierte de actuaciones a corregir". Más adelante hace una confesión: "No puedo ocultaros, sin embargo, la preocupación que nos produce al constatar que algunas Congregaciones religiosas se viene situando la margen de la CONFER como Institución y están ausentes de sus actividades". Hubiera sido interesante entrar en esta cuestión con mayor detenimiento, analizar las causas y los contextos.

Hay un momento, en el discurso, de especial interés, el que afronta el problema vocacional y la preocupación por la disminución progresiva de religiosos y religiosas. Señala el P. Royón que "una lectura en fe de la realidad de nuestro entorno y de la situación interior de las congregaciones religiosas debe llevarnos también a preguntarnos con humildad que nos está pidiendo el Señor en esta hora de renovación y cambio. Observamos también con sinceridad que la sequía vocacional tiene sus excepciones. Sin olvidar que debe ser mayor la preocupación por la calidad que por el número de candidatos. No se trata de tener más novicios o novicias a cualquier precio. Es preciso "probar" con cuidado la raíz de las motivaciones, y constatar la existencia, o su posible desarrollo, de aquellas cualidades humanas que conceden una cierta garantía de autenticidad en la llamada".

Habla de la "patología del cansancio y de la resignación", de la atracción de los jóvenes hacia el testimonio de vida más que por las declaraciones de intenciones, y de otros muchos factores que lo son de tristeza pero que también apuntan la esperanza. En uno de los párrafos finales señala que "unas vidas tristes, mediocres y grises no suscitan deseo de compartirlas. Hablemos este lenguaje existencial para hacernos comprender sin intérpretes". Pleno al diez; la Vida Religiosa es alegre, plena, creativa, genuina, sincera, profética, entusiasmante. Larga vida a la Vida religiosa.

José Francisco Serrano Oceja

“Somos
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