Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Un corazón blanco marihuana

Carlos Velado Pulido

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Ahora que Benedicto XVI ha dejado vacante el Ministerio Petrino, todos elucubran sobre quién será su sucesor. Los medios no se cansan de presentar al mundo el perfil de cardenales hasta ahora desconocidos. Quince días para el conclave. ¡Hagan sus apuestas!

Jugar. Parece que en eso consiste ¿no? Las casas de apuestas online han visto en la elección del nuevo obispo de Roma un buen negocio. Y de pronto, todo el mundo parece conocer a Ravasi, Scola, Dolan, Ouellet o Peter Turkson. Todos quieren opinar. Y sin quererlo, los cardenales se ven inmersos en la recta final de una especie de carrera de galgos cuyo premio es la Sede de Pedro.

Según los analistas, el perfil del próximo papa debería coincidir con el de un personaje carismático, que conozca la calle más aun que los libros, que sea moderado, tenga buena salud y que no supere los 70 años. Parece que por ahí van los tiros...

Periodistas, políticos, panaderos, electricistas... Todos quieren tomar parte. "Esos han fumado marihuana", decía el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, cuando la semana pasada le pedían opinión sobre aquellos que le señalan como el próximo sucesor de Benedicto XVI.

Yo tengo veintidós años, soy universitario, católico y no fumo. Mis amigos nada saben de los 'presuntos papables'. Y yo no sé quién será el próximo en vestir el solideo blanco. Pero me pregunto qué perfil debería cumplir el próximo Vicario de Cristo si hiciésemos caso a lo que ya dijo Benedicto XVI durante la JMJ de Madrid 2011: "los jóvenes son el futuro de la sociedad y de la Iglesia".

En este sentido, Juan Pablo II fue de los primeros en darse cuenta del importante papel que debían jugar los jóvenes en la Iglesia cuando dijo que "con ellos esta acoge los desafíos del futuro, consciente de que toda la humanidad necesita una renovada juventud del espíritu".

Pues bien, si los jóvenes somos el futuro de la Iglesia y de la sociedad, los cardenales electores deberán hacer esfuerzos por tenernos en cuenta a la hora de hacer sus votaciones. Lo harán, estoy seguro.

Y si finalmente es así, creo que el sucesor de Benedicto XVI será un convencido de la fuerza de la juventud en la sociedad, volcará sus esfuerzos en coordinar labores dirigidas a llenar las parroquias de jóvenes, prestará atención a las nuevas formas de comunicar. Tratará de ser un padre, un maestro y un amigo. Se empeñará en conciliar a los jóvenes cristianos de todo el mundo para una acción evangelizadora conjunta y efectiva. Trabajará para que los diferentes gobiernos no permitan la persecución religiosa. Edificará una Iglesia firme en la fe y en la esperanza.

El nuevo papa podrá ver en sus inmediatos predecesores a dos grandes maestros. Será el cristiano más joven de todos los que nos encontremos en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro este verano, una de sus primeras grandes citas con nosotros. Desde allí nos ayudará a renovar nuestra inspiración y nos animará, con la fuerza del Espíritu Santo, a engendrar el firme anhelo de "hacer discípulos a todos los pueblos".

En fin, quizá por ser joven esté siendo demasiado optimista, demasiado utópico y pida más de lo que puede ofrecer el gran catálogo de la Curia Romana pero esta es mi apuesta: un papa renovador, alegre y sencillo. Que sepa continuar la labor de Nueva Evangelización de Wojtyla y Ratzinger. Cercano y solidario. Un revolucionario de la paz, la libertad y la justicia. Un viajero con carisma, un firme inspirador, un enamorado de Cristo, un comunicador brillante, un buen embajador de la Iglesia en el mundo, del mundo y para el mundo. Sonriente, acogedor y amable. Un joven corazón vestido de blanco. Un pescador de hombres.

Hasta aquí, mi papel, imaginar un 'súper-papa' tan real como los que he crecido. Y desear a los que apuestan mucha suerte con sus bolas de cristal.

Luego, ya se las entenderán los cardenales del Cónclave con el Espíritu Santo. Por mi parte, espero que en marzo la fumata blanca anuncie una decisión que nos haya tenido en cuenta, que atienda a la realidad y reconozca nuestro papel, que no crea que los jóvenes católicos nos dedicamos a "fumar marihuana".

Carlos Velado Pulidoveladocarlos@hotmail.com

veladocarlos@hotmail.com

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