Martes 26/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La chispa que esperamos

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Uno de los encuentros más relevantes del catolicismo cultural en España ha pasado, en estos días, inadvertido. El centro de la Iglesia estaba en Roma; la atención, también, y no podía ser menos. Las más de 20.000 personas, ligadas a Comunión y Liberación, que han asistido a este evento, sobre todo el magnífico grupo de voluntarios, lo sabían.

El Encuentro Madrid 2013, ese Meeting de Rímini a la española cargado de exposiciones, conciertos, zona infantil, espectáculos, mesas redondas y conferencias, pasará a la historia por haber sido diseñado para que el cardenal Scola, arzobispo de Milán, tuviera la presencia estelar. Al fin, el Encuentro a quien recibió, con el afecto y cariño debido, es al Papa Francisco.

La sustitución del cardenal Scola le tocó en suerte a uno de los obispos más sólidos teológicamente de nuestro episcopado, y que más pasa inadvertido. Hablamos del obispo de Lugo, monseñor Alfonso Carrasco, que no en vano se formó teológicamente en Suiza y Alemania, y cuyo currículum está avalado por la compañía de vida y de comunidad de formación de personalidades como el cardenal Schönborn o el teólogo Hans Urs Von Balthasar.

¿Qué dijo el obispo de Lugo en el Encuentro Madrid 2013? Habló de la Nueva Evangelización desde una nueva perspectiva: no como tarea sino como desafió. Insistió en que "la Nueva Evangelización es una interpelación a la propia persona, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos, a los fieles laicos. Es una llamada a vivir con alegría y certeza la propia fe, y a ir al encuentro del mundo con más audacia. No es el título de un programa pastoral, sino una llamada a vivir la propia vocación de cristianos con alegría y responsabilidad".

Para monseñor Carrasco Rouco, "necesitamos tener la certeza de la fe, y la audacia para la vida presente. La audacia no es sin más un atrevimiento, sino que lleva consigo la inteligencia de la realidad, que intenta vivir con toda su riqueza lo que nace de la fe".

El Encuentro Madrid está cargado de actividades. Allí se respiraba la novedad y frescura del Evangelio. Lo relevante de esta realidad, que cada vez más cogiendo más peso, es el espíritu que la anima, y la experiencia que la consolida. Muestra de ello, las afirmaciones del comunicado final.

Realismo cristiano es su método: "En un mundo que, como decía Péguy, "ya no es cristiano", hemos querido mostrar cómo ese acontecimiento del Señor presente a través de las personas que cambian irrumpe en el escenario de la historia. En el ámbito de la economía (golpeada por una severa crisis), de la educación (reducida tantas veces a mero manual de instrucciones), del servicio a los más necesitados (confundido con asistencialismo), de la atención a los enfermos o a través de la literatura o la música, el acontecimiento cristiano irrumpe como una chispa capaz de encender un camino nuevo".

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

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