Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El cardenal Cordes y España

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No pudo tener el Congreso Católicos y Vida Pública un mejor pórtico que el de la presencia del cardenal Cordes, Presidente del Pontificio Consejo “Cor Unum”, es decir, el dicasterio vaticano encargado de la caridad del Papa. No pocos, cuando se hizo pública su participación, pensaron que los organizadores del Congreso habían confundido el tiempo y las ventanillas vaticanas. Si al menos la invitación se hubiera hecho hace diez años, hubiera venido el Vicepresidente del Pontificio Consejo para los laicos, en una época en la que se le ocurrió esa genial idea de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Por sólo esto se justifica su venida a Madrid. Ahí, por cierto, en la organización de las Jornadas –todo fluye-, se reconocieron el cardenal Rouco y el cardenal Cordes. Sin mebargo, para hablar de política, qué mejor que tener presente que toda secularización de la fe acaba en una secularización de la caridad, incluida la política.

Llegó el cardenal Cordes, habló, con claridad y con perspectiva, algo más que orteguiana, y convenció. Sobre todo ése último párrafo de su conferencia que bien merece un Congreso Católicos y Vida Pública: “Mientras estaba escribiendo esta conferencia, pude leer en un importante periódico alemán lo siguiente: "El sábado en Madrid: opositores al aborto hacen frente a los planes de reforma del gobierno". Por segunda vez cientos de miles se manifiestan en la calle para declarar su convicción de que "Cada vida importa". Como alemán tengo que reconocer que este compromiso político en España por la dignidad de la vida, de las personas y la familia, me da un poco de envidia. Lamentablemente, el pueblo alemán no muestra una gran disposición a luchar; quizás el bienestar alcanzado lo vuelve más perezoso o en parte ha echado por la borda la imagen cristiana del hombre. Así que pensé que quizás hubiera tenido que exponer mis ideas en mi hogar patrio. Espero que el ejemplo de la firmeza española pueda despertar a mis compatriotas, para que Europa – como la entendieron hombres como Robert Schuman y el Cardenal Herrera Oria – no pierda la hora de su salvación”.

Aunque es alemán, de los de Joseph Ratzinger, el cardenal Cordes parece español. Ama a España, ama el catolicismo español, del que ha tenido una experiencia cercana gracias a su amistad con el iniciador del Camino Neocatecumental, Kiko Argüello. No en vano, este cardenal fue la persona encargada por la Santa Sede de acompañar al Camino Neocatecumenal en los momentos de consolidación de su historia. Conoce la historia de don Casimiro Morcillo, de Palomeras altas, del Vaticano II en España. Conocer es amar, y amar es conocer, como nos ha demostrado este buen cardenal de Alemania y de España.

José Francisco Serrano Oceja