Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El buey mudo

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¿Quién es el buey mudo? ¿Quién, en el mundo católico, se puede decir que sea el buey mudo? Un intelectual, un religioso de notable alcurnia, un eclesiástico de acreditadas ínfulas o un periodista de los de ayer, hoy y siempre… No, El buey mudo es un nuevo sello cultural, una marca editorial que se está haciendo furor en las estanterías de las casas, de los despachos y que, familiar del grupo Ciudadela, es obra del genial empresario Antonio Arcones.

El buey mudo es una iniciativa que pretende la presencia de una fe sin complejos, como es la generación Juan Pablo II, herencia de una época en la que quien defiende sus ideas y creencias sabe que está haciendo progresar la historia. Los católicos españoles nos podemos quejar de no tener intelectuales evidentes, es decir, intelectuales mediáticos. Los católicos españoles, de muy diversa y plural procedencia, pueden añorar un periódico, un medio de comunicación cohesionado o un conjunto de medios de comunicación. Los católicos españoles pueden reclamar la coherencia de los políticos católicos y el despertar de la conciencia, en la sociedad, sobre lo que nos está ocurriendo. Los católicos españoles pueden lamentarse de una teología que no ha estado a la altura de los contenidos del debate cultural, precisamente porque se ha visto afectada por las corrientes dominantes que la han convertido en un humanismo sin interés. Los católicos españoles pueden mirar por la ventana y soñar… Pero lo que no pueden, o deben, es llorar porque no tenemos un conjunto amplio de editoriales que ponen, con cierta diligencia, sobre nuestras mesas una sistemática procesión de títulos que alientan la presencia pública de la fe y el debate cultural. Los católicos no somos las plañideras del hoy.

Otra cuestión es la distribución y los puntos de venta. Y el número de los lectores. Cada que vez que alguien se refiere a una librería de las denominadas religiosas, echémonos a temblar; lugares que parecen financiados o por las televisiones o por los agentes del analfabetismo funcional. Lo que no se puede negar es que con mucho esfuerzo, y no menos dinero, hay una cultura católica que está presente en las librerías y en las grandes plataformas. Muestra de ello es la presencia del último bestseller, “A prueba de fuego”, de la editorial Libroslibres, o la colección El buey mudo, que nos sorprende si cabe más con la reedición de algunos libros que bien merecían de una inteligencia que los resucitara. A las novedades de la batalla cultural, que suelen ser traducciones, como es el caso de “Históricamente Incorrecto. Para acabar con el pasado único”, del periodista francés Jean Sévilla, se ha unido la reedición de una joya olvidadísima: “Un sepulcro en el cielo”, de Vintila Horia, o un clásico como el “Sobre el amor humano”, de Gustave Thibon. Auténticos lujos para paladares exquisitos.

José Francisco Serrano Oceja