Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Un artículo por la vida naciente

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Con motivo de la Vigilia papal por la vida naciente, en las primeras vísperas del Adviento, se me ocurrió escribir un artículo por la vida naciente. Pensé que los textos episcopales en las Vigilias catedralcitas darían para estirar los párrafos, pero no ha sido así. Da la impresión de que la propuesta de Benedicto XVI pilló por sorpresa a más de uno o, a lo sumo, que en España tenemos que adaptar el calendario de las infinitas Vigilias, Jornadas, Conmemoraciones, Memorias, al reloj pontificio. Tiempo al tiempo. Me quedo con lo que dijo el Papa: hay tendencias culturales que “buscan anestesiar las conciencias con pretextos”.

Hace unos días, el obispo de Asidonia-Jerez, monseñor José Mazuelos Pérez, pronunció una conferencia en Sevilla a los sacerdotes en la que analizó a fondo la actual Ley del aborto. Sus conclusiones son suficientes para continuar rezando con motivo de la Vigilia por la Vida naciente. Ustedes mismos: “Lo que está en juego en nuestra sociedad con la llamada ley del aborto no son los supuestos derechos de la Iglesia, sino los derechos fundamentales de la persona. Aunque a algunos les moleste y quieran hacer callar a la Iglesia para tapar la injusticia con el señuelo de la pluralidad y la tolerancia, no podrán conseguirlo. Gracias a Dios, la gran mayoría de los católicos españoles seguimos queriendo servir al hombre y a Dios antes que al César. Y ese servicio a Dios lo hacemos ayudando y rezando a tantas madres y jóvenes engañadas por esta ley y, al mismo tiempo, usando las armas democráticas, esto es:

- Haciendo uso de la libertad de expresión. La Iglesia no tiene una misión política, pero sí tiene una responsabilidad política: dar testimonio de las verdades morales, sin las que el bien común no podría sobrevivir.

- Haciendo uso de nuestro voto democrático. Los cristianos tienen el deber y el derecho de ser activos en política, censarse, votar y hablar, privada y públicamente, de los temas que afectan el bien común. Los católicos cuando votan no aparcan su condición de tales y cuando argumentan sus reivindicaciones políticas y sociales en democracia, lo hacen desde una razón pública que es acorde con la naturaleza de lo humano”.

Monseñor Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, ha venido en nuestra ayuda y nos ha ofrecido uno de esos párrafos suyos que bien merece nuestra atención. Al término de su misiva dominical de esta pasada semana, escribió: “Un apunte final al hilo de las últimas cortinas de humo. Algunos han dicho que perdemos feligreses y que nos deberíamos preocupar. No conozco las fuentes de sus estadísticas, no vaya a ser que se les haya traspapelado la intención de voto en sus votantes, pero lo que sí les puedo decir es que las personas en las filas del paro no dejan de llamar a nuestras puertas, y Cáritas tiene más feligreses que nunca. Y a los que de este modo nos dan consejos, yo les diría que en lugar de prepararnos leyes para la muerte digna, que ninguno ha pedido ni constituye una demanda social, mejor no se distraigan y que se empleen a fondo en trabajar para encontrar medios para una vida digna. Para ésta sí que hay demanda humana. Que no son los apellidos y su orden lo que nos preocupa a los ciudadanos, sino poder arreglar sin demagogias lo que no tiene nombre”.

José Francisco Serrano Oceja