Martes 22/08/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribunas

Una amistad que hizo historia

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Cada año que pasa la presencia de españoles en el Meeting de Rimini es más destacada. Y no sólo por la afluencia de asistentes, miembros la mayoría del Movimiento Comunión y Liberación, que organizan sus vacaciones con ese veraniego punto de encuentro. También se hace cada vez más relevante la participación de ponentes patrios, como lo demuestra el hecho de que el Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, y miembro de la Comisión Teológica Internacional, Javier Padres, haya tenido una de las conferencias principales.

Pero la intervención más significativa, por afectiva, ha sido la del arzobispo de Madrid, cardenal Rouco. La amistad, en un Encuentro que se define como de la Amistad, entre dos jóvenes estudiantes de Derecho Canónico, Eugenio Corecco y Antonio Rouco, luego obispos, ha hecho que, alejado de las maneras más institucionales, el cardenal de Madrid presentara públicamente uno de los textos más valientes sobre la situación de la Iglesia en los años sesenta y setenta, y sobre lo que significó la "Escuela de Derecho Canónico de Munich".

El nombre de Corecco está ligado a los de, por ejemplo, Luigi Giussani, Ángelo Scola, o el Superior General de los Cistercienses, Mauro Giussepe Lepori. Así contó la historia el cardenal Rouco: "Dos jóvenes sacerdotes -el uno, suizo de habla italiana, y el otro, español- se encontraron en las aulas de la Universidad de Munich en el semestre de invierno del curso académico 1959/1960, como alumnos del Instituto de Derecho Canónico en el que brillaba con luz propia Klaus Mörsdorf, maestro de una renovada forma de comprender la dimensión jurídica de la Iglesia, atrayente en cierta medida, fascinante intelectual y sacerdotalmente".

De lo que habló el arzobispo de Madrid fue del clima eclesial de esa época y del fruto de esa amistad sacerdotal e intelectual. No debemos olvidar, según el arzobispo de Madrid, que "lo peor se encontraba en la valoración pastoral de "lo institucional" en la Iglesia y en la forma de vivir "lo canónico" por parte de muchos católicos de "los años cincuenta" y "sesenta" del pasado siglo, en los que había sido convocado un Concilio Ecuménico con el objetivo primordial del "aggiornamento" de su vida, acción y misión. El "antijuridismo", bien conocido y asentado en la experiencia y en la ciencia jurídico-eclesiástica del Protestantismo contemporáneo, había prendido en "círculos católicos" muy significativos e influyentes en el mundo académico y en las más variadas instancias pastorales de la Iglesia".

Y en la tarea de dar respuesta, en fidelidad al Magisterio, a esa situación se empeñaron un grupo de jóvenes europeos, que contribuyeron decisivamente a la hermenéutica de la continuidad de Concilio Vaticano II en la Iglesia.

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

“Somos
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·