Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Valle de lágrimas

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Lágrimas sobre el Valle de la Cruz, esperanza nuestra. Lágrimas de paz, de paciencia, de mansedumbre, de virtudes heroicas. Al gobierno laicista de los treinta por tres se le ha escapado la Comunidad Monástica, símbolo de navegación por la historia. Esperaban a Godoy, a Zapatero, y se han encontrado con san Benito y Benedicto, los hijos de san Benito, y la generación suma de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Si lo que está ocurriendo en el Valle y con el Valle, Basílicas menores porque mayores solo son las de la geografía de la confesión de Pedro, hubiera pasado en otras épocas, la llama se encendería. El laicismo o es radical o no lo es; o es violencia o es nada. Esta es vuestra hora, hermanos Benedictinos, y la de la potestad de las tinieblas.

Hay quienes dicen que ni una sola palabra de la Conferencia Episcopal, y que ni una sola palabra del Episcopado. Incluso me preguntaron el otro día, al salir de clase, si detrás de este silencio –un silencio se hizo en la Cristiandad- no estaría la perspectiva del estío juvenil. No es verdad. La Conferencia Episcopal, como tal, no existe hasta que se reúnan sus órganos ejecutivos. La próxima semana habrá Asamblea Plenaria. Una democracia sui generis que bien pudiera transformarse en aristocracia de espíritu. Otra cuestión es la diócesis competente, en este caso la de Madrid, de Madrid al cielo pasando por la JMJ. Y no es verdad que Madrid guarde silencio; habla y mucho; trabaja y mucho; se empeña y mucho; dialoga y mucho; se reúne y mucho; en lo escondido, que es donde maduran los frutos, sabiduría benedictina.

 

Hacía tiempo que la Archidiócesis de Madrid no se empleaba a fondo en un tema complejo donde los haya, entre otras razones porque no existe un único interlocutor. Sí tenemos un obispo experimentado donde los haya, suave en las formas, implacable en el fondo. A las reuniones con la Delegación del Gobierno, la sub-Delegación, Patrimonio nacional, instancia de Moncloa –María Teresa, vuelve aunque sea por Navidad- se suman las internas eclesiales. Dicen los resucitadores del rencor en la historia de España que el 20 de Noviembre está demasiado próximo. Ni próximo, ni lejano. Hasta que no lo han resucitado, era una fecha más en el calendario. El PP alienta periodísticamente el caso, es pura evidencia política.

La sombra de la cruz es alargada; hay que abrazar la cruz, no el estéril afán de protagonismo de algunos grupos que han querido monopolizar el caso del Valle, valle de lágrimas, ora pro nobis, para sus propios beneficios. Hay quienes necesitan del conflicto para vivir; quizá se olviden que la Iglesia es la comunión, y no conflicto.

Y mientras, la Comunidad monástica ora et labora; gracia y naturaleza pura de unos hombres, enhiestos surtidores de luz y de magnificencia. La Cruz del Valle, sobre el Valle, en el Valle, toda lejana y toda cercana. Principio y fin, allí comienza, sangre derramada, paz, piedad y perdón. Esta es vuestra hora… y la de la potestad de las tinieblas.

José Francisco Serrano Oceja