Jueves 19/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Testamento de un mártir

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Los mártires no suelen dejar nada escrito. Dejan el testamento de su Fe sellado con sangre; y su testamento permanece siempre en la Iglesia.

Shahbaz Bhatti se ha adelantado a su muerte, a su martirio. Ha caído asesinado por un grupo musulmán fanático. ¿Por qué?

“Me han propuesto altos cargos en el gobierno y me pidieron que abandonara mi batalla, pero yo siempre lo he rechazado, incluso con el riesgo de mi propia vida. Mi respuesta era siempre la misma: ‘No, yo quiero servir a Jesús como un hombre común’”.

Ha servido a Jesús, ha manifestado a Jesucristo, con su sangre, siendo Ministro para las minorías, en el gobierno de Pakistán. La primera vez en la historia de su país que un católico ocupaba un cargo semejante.

Sus palabras y gestos en defensa de la libertad religiosa, en defensa de la libertad personal de adorar a Cristo, y en defensa de la abolición de la inicua ley que considera “blasfemia” la fe en Jesucristo, adorar la Eucaristía, en defensa de la libertad de Asia Bibi, cristiana que sigue encarcelada en Pakistán, han sembrado un campo hasta ahora estéril y yermo, que un día dará fruto.

“Muchas veces los extremistas han buscado matarme y encarcelarme, me han amenazado, perseguido y han aterrorizado a mi familia. Los extremistas, hace unos años, incluso han pedido a mis hermanos, a mis padres, a mi madre y a mi padre, que me disuadiesen de continuar mi misión en ayuda a los cristianos y a los necesitados, o de lo contrario me habrían perdido. Pero mi padre siempre me ha animado. Yo respondo que mientras tenga vida, hasta el último aliento, continuaré sirviendo a Jesús y a esta pobre y sufriente humanidad, los cristianos, los necesitados y los pobres”.

Shahbaz Bhatti ha vivido ya su “último aliento” en la tierra. Y ha seguido a Cristo hasta el Calvario, como era el anhelo de su corazón. ¿La liberación en Afganistán de Said Musa, un cristiano encarcelado desde hacía años, es el primer fruto del martirio de Bhatti?

Soy hombre de fe, y creo en la comunión de los santos. Doy gracias a Cristo por mi fe, y estoy seguro de que la muerte, el martirio de Bhatti seguirá dando frutos de resurrección.

“Cuando reflexiono sobre el hecho de que Jesucristo ha sacrificado todo, de que Dios ha enviado a su propio Hijo para nuestra redención y salvación, me pregunto cómo puedo seguir el camino del Calvario. Nuestro Señor ha dicho ‘ven conmigo, toma tu cruz y sígueme’”.

Bhatti ha tomado su cruz, no ha dejado de dar testimonio de su Fe; no ha dejado de defender la libertad religiosa exponiendo su vida. Ha seguido a Cristo paso a paso, no lo ha negado, no ha tenido vergüenza de su fe. “Quiero vivir para Cristo y quiero morir por Él. No tengo ningún miedo en este país”.

Hace pocos días una actriz que está presentando unas piezas teatrales en Madrid comentó: “Los actores y los autores (de las piezas de teatro) no somos creyentes, no tenemos una relación con la religión directa, pero reconocemos una fascinación hacia estos hechos religiosos. Hay también una cierta envidia por los santos: ¿cómo se logra eso? ¿Están en un nivel superior?”. Shahbaz Bhatti ha dado una respuesta, y nos la da también a todos los cristianos, a los creyentes.

La profundidad del misterio del amor de Dios a los hombres manifestado en Jesucristo le ha dado fuerza para testimoniar con su vida que Cristo es la Verdad. La Iglesia en Pakistán se está asentando en roca firme.

Ernesto Juliá Díazernesto.julia@gmail.com

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