Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Teoría del terciopelo

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Joaquín Navarro-Valls es un aristócrata de la comunicación y, también, de la vida cristiana. Se mueve por el escenario de la historia con una capacidad persuasión tal que el atractivo de su pensamiento y de su palabra cautivan con la sola mirada. Estuvo en la clausura del Congreso Católicos y Vida Pública y dejó el buen humor de la fe, de la vida en santidad. En uno de los momentos finales de su conferencia, al hablar de su experiencia con los santos, es decir, con Juan Pablo II, con san Josemaría Escrivá y con la Madre Teresa de Calcuta, explicó que lo que les caracterizaba, lo que tenían en común, es el buen humor de Cristo, la alegría de ser y de sentirse transparencia del Evangelio. No fue la conferencia de don Joaquín una homilía laica, ni mucho menos. Fue un texto de razón, y de corazón, sobre la esperada santidad en mundo en crisis, o de la crisis de nuestro mundo como crisis de santos.

Pero lo que aprendí de don Joaquín en su paso pon el Congreso fue la teoría del paño negro, del terciopelo negro. Contó que un día, un buen amigo, tuvo que hacer un regalo de peso a un familiar. Pensó que lo que más le atraería es un pequeño diamante. Anduvo buscando una modesta joyería. Al entrar, descubrió que, en uno de los mostradores, había una diminuta y preciosa piedra. Se lo hizo saber al joyero que, inmediatamente, se inclinó bajo el mostrador en busca de un paño negro de terciopelo, que parecía recién salido de fábrica. Lo extendió sobre la mesa; alisó su superficie, apuntaló con fuerza las esquinas, y sólo entonces abrió, con la llave de seguridad, la vitrina y extrajo, con sumo cuidado y delicadeza, el minúsculo diamante. Al depositarlo sobre el terciopelo negro, el mineral comenzó a brillar con una intensidad que deslumbraba. De repente, lo que había atraído la atención del comprador deslumbró a los presentes con su pureza. La belleza se mostraba en todo su esplendor.

Entonces, con don Joaquín hablamos de comunicación, de técnicas de comunicación, de la comunicación en la Iglesia, de la comunicación de las personas de la Iglesia, en un momento en el que la prensa internacional volvía a traer lo dicho por el Papa a sus portadas. Fue un coloquio sobre la teoría, la teología del terciopelo negro, en un momento, en el que, como nos demostró en su conferencia, la aristocracia es siempre posibilidad, inteligencia y firmeza, naturaleza y gracia.

José Francisco Serrano Oceja