Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

¿Sacerdocio ministerial de mujeres?

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Un artículo de...

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

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Cada vez, la presión igualitaria y feminista, exige a la Iglesia católica el acceso de la mujer al ministerio sacerdotal. Curiosamente la Iglesia anglicana, al dar este paso, ha propiciado un acceso masivo de anglicanos hacia la Iglesia católica.

Críticos de dentro y de fuera de la Iglesia, pretenden adaptar la tradición de la Iglesia, alegando que hace dos mil años hubiese sido impensable que Jesús hubiese confiado el sacerdocio a las mujeres. En estos planteamientos late la idea de que el sacerdocio sería un cierto culmen de poder en la Iglesia y una mentalidad "clerical", donde los fieles laicos (los sacerdotes también son fieles) estarían en una situación de segunda categoría.

El Papa emérito Benedicto, con su habitual claridad y ciencia, responde a estas cuestiones en el Libro "Luz del mundo", p. 158: "Eso es un disparate, ya que en aquel entonces el mundo estaba lleno de sacerdotisas. Todas las religiones tenían sus sacerdotisas, y era más bien asombroso que no las hubiese en la comunidad de Jesucristo, lo que, sin embargo, se encuentra a su vez en continuidad con la fe de Israel".

La formulación de Juan Pablo II es muy importante: la Iglesia no tiene "en modo alguno la facultad de ordenar a mujeres. No es que digamos, no nos gusta, sino que no podemos (...). No podemos hacer lo que queremos, sino que hay una voluntad del Señor para nosotros a la que hemos de atenernos, aun cuando en esta cultura y en esta civilización, resulte arduo y difícil. Por lo demás, hay tantas funciones destacadas, importantes de las mujeres en la Iglesia que no puede hablarse de discriminación. Ese sería el caso si el sacerdocio, fuese una especie de señorío, que por el contrario es un servicio. Si se contempla la historia de la Iglesia, la importancia de las mujeres, empezando por María, pasando por Mónica y hasta Madre Teresa, es tan eminente que, en muchos sentidos, las mujeres plasman la imagen de la Iglesia más que los varones".

Creo que casi todos tenemos la experiencia de que quien nos enseñó a rezar y ha estado en nuestro camino cristiano han sido nuestras madres.


“Somos
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