Martes 30/05/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Resistencia o sumisión

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Un artículo de...

Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Sabemos ya la historia. Pero mi buen amigo Enrique San Miguel, catedrático de Historia de la Universidad Juan Carlos, me hizo el otro día una consideración que quiero poner en común en esta comunidad de pensamiento y de vida que es la columna periodística. Cuando la historia cultural nos pide sumisión, ¿dónde queda la resistencia? Iré a saludar a Dietrich Bonhoeffer.

En 1639, dos padres jesuitas procedentes de su reino de Portugal, Francisco Garupe y Sebastiao Rodrigues, se entrevistan en Macao con el padre Alessandro Valignano. Su conversación se centra en el destino de los cristianos en Japón, en donde hace años se instaló su maestro y preceptor, el padre Cristovao Ferreira. Llegan rumores de que ha apostatado, en medio de la persecución a la que está viéndose sometido el más que incipiente catolicismo japonés.

Al padre Rodrigues, mediante el chantaje y la tortura y, al mismo tiempo, el diálogo y el razonamiento, se le ofrece una alternativa avanzada la historia y la película de Scorsese, y su antiguo maestro, el padre Ferreira, se la hace saber: la posibilidad de apostatar.

¿Es la misma alternativa que a François, el profesor que protagoniza “Sumisión” la última novela de Michel Houellebecq? Allí el autor de “El mapa y el territorio” plantea el horizonte de la posible victoria de un candidato musulmán en las elecciones presidenciales francesas en 2022: claudicar, y ser parte del nuevo orden. 

Es cierto que François Mauriac advertía en sus “Memorias interiores” que el desaliento del cristiano, tomando como referencias a figuras tan eminentes como santa Teresa de Jesús o Blaise Pascal, no es en absoluto incompatible con la intangibilidad de la esperanza. Igual que, a medida que los años avanzan, la poesía acude al encuentro de la religión porque ambas convergen en lo esencial. La necesidad de autenticidad se hace cada vez más acuciante.

Asumir el desafío de la verdad, como condición de credibilidad y de reconocimiento, significa que nos preguntemos por qué la cultural actual nos invita a la sumisión y no a la resistencia. Y, después, como premisa del compromiso con la defensa de lo justo y el combate contra toda forma de falsedad y demagogia, el tiempo nuevo.