Jueves 24/08/2017. Actualizado 11:40h

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Tribunas

Recuerdo de un jesuita ejemplar

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Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Metidos ya en la vorágine de los primeros días del mes de septiembre, agosto es ya un pasado lejano. En ese tiempo pretérito, además de las noticias que han cambiado el rostro de la Iglesia en España, se produjeron algunas otras que han pasado inadvertidas.

Una de ellas fue la del fallecimiento de personalidades destacadas de la Iglesia. Por ejemplo, la del que fuera obispo de Canarias, monseñor Ramón Echarren, del que podemos encontrar varias periodísticas necrológicas.

Sin embargo, no he leído en los medios generalistas ninguna línea de memoria sobre uno de los jesuitas más intelectualmente libres y religiosamente coherentes, fallecido el pasado mes, el Padre Enrique Menéndez Ureña.

El jesuita Pedro Álvarez Lázaro ha escrito, a petición del secretario de la Provincia de España, una necrológica del P. Menéndez Ureña que no debe reseñarse y glosarse. Por cierto, ilustrada con una foto de tres jesuitas amigos, el difunto, el autor del texto y un tercero, el Padre Juan Antonio Martínez Camino, hoy obispo auxiliar en Madrid. Dentro del mundo universitario, el Padre Ureña era un referente intelectual, un maestro. Polémico por sus temáticas de estudio en la segunda etapa de su vida, –Krause, Sánz del Río, el liberalismo, la Masonería…-, fue un modelo para generaciones de jóvenes profesores cristianos.  

Recuerda en su texto el P. Álvarez Lázaro lo que el Papa León XIII pedía al intelectual católico: "Es necesario esforzarse enérgicamente para refutar las mentiras y las falsedades recurriendo a las fuentes. Sobre todo es necesario tener presente en el espíritu, que la primera ley de la Historia es no atreverse a mentir; y la segunda atreverse a decir la verdad”. Y añadía el autor de la necrológica una idea que muchos pueden ratificar: la autoridad científica que alcanzó el padre Menéndez Ureña, aún entre los círculos de incrédulos más recalcitrantes, logró que la imagen de la Iglesia y de la Compañía de Jesús siempre fuera respetada en su presencia.

Curiosidad en la vida del P. Menéndez Ureña: durante los cursos 1970 a 1975 redactó tres tesis doctorales sobre temáticas diferentes y que obtuvieron las más altas calificaciones: una en CC. de la Economía (Karl Marx economista); otra en Filosofía (La sociedad asocial: estudio comparativo de las teorías de la sociedad de Kant, Marx y Freud); y una tercera en Teología (Kritische Theorie und christlicher Glaube. Eine Auseinandersetzung mit Jürgen Habermas).

Su libertad de espíritu no le evitó incomprensiones varias, pero lo que siempre resplandecía en este hijo de san Ignacio fue su profundo sentido de la lealtad. Descanse en paz.

José Francisco Serrano Oceja




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