Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Propuestas sobre matrimonio canónico

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Un artículo de...

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

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En una estupenda Tribuna, como es habitual en  Serrano Oceja, comentaba el desplome del matrimonio canónico en España. En quince años, más intenso en 2007-2014. La gente se casa menos, hay mucha convivencia more uxorio, y lo que se casan los hacen más civilmente. La campaña, como toda campaña mentirosa, del divorcio en España comenzó en los 80, aduciendo que en la época de Franco no estaba este permitido y que había miles de parejas que no podían legalizar su situación. Se aprobó el 7 de julio de 1981 una ley de divorcio y en el primer año sólo hubo uno 400 divorcios.

Se nos dijo: ya ven esto no es para tanto, son casos extremos de machismo, de situaciones insostenibles y no hay que preocuparse por la estabilidad del matrimonio que es un bien social; no exageren, nadie quiere acabar con el matrimonio. En 2005 con el gobierno de Zapatero se instauraba el divorcio exprés, sin separación previa, previsto para especiales casos, pero que no figuraban en la ley. He mantenido que en España es más sencillo divorciarse, que darse de baja de un adsl, o conexión a Internet. Algo no funciona en una sociedad  si eso es así. Por cierto no veo propuesta alguna de los partidos para animar y consolidar la unión matrimonial. Al tiempo que se admitía al matrimonio civil a personas del mismo sexo.

La famosa secularización ya está en una institución seria como es el matrimonio. Evitaré hacer diagnósticos, ya hay demasiados y poner de relieve  algunas ideas para el matrimonio en la Iglesia y por la Iglesia. Cuestión delicada ya que el cristianismo considera al matrimonio como una institución universal, natural, que se hace sacramento cuando ambos cónyuges  son bautizados. Ni las propiedades,  ni la esencia,  ni los fines del matrimonio son propiamente canónicos, aunque esos elementos quedan reforzados en el matrimonio cristiano.


  1. La Iglesia es consciente de que la formación para un amor verdadero y abierto a los hijos exige una formación seria que empieza en la familia y que no acaba nunca. Es además un campo  en que los fieles laicos pueden ayudar, asesorar y ayudarse en un espacio propio. Urge que cada diócesis, como vea conveniente, tenga un Instituto para la organización de esta formación. Antes del matrimonio; se debe enseñar esto desde edades tempranas en los colegios católicos y en las familias. Inmediatamente al matrimonio a través de los cursos para quienes van a contraer  matrimonio. Llevo más de diez años en un equipo del Oratorio del Caballero de Gracia en  Madrid, donde se imparten en un fin de semana y que ayuda de verdad a muchas parejas para ser conscientes de su compromiso. Después del matrimonio a través de grupos de casados, de orientación familiar, de educación de los hijos. Está demostrado que quienes hacen terapia adecuada antes de romper, suelen salir reforzados en su compromiso. 
  2. El consentimiento matrimonial de quienes van a contraer es fundamental. Ellos se casan; el sacerdote que les casa, no les casa, pide en nombre de la Iglesia y recibe el consentimiento libre de que se quieren por esposos. No es decir, te quiero, sino porque te quiero me COMPROMETO a quererte en tu totalidad esencial y existencial para formar una familia. Convierto mi amor de gratuito en obligado, porque así lo quiero.
  3. La sanación en la raíz es una institución jurídica, en la que el Obispo generalmente, puede sanar, hacer válido un matrimonio, siempre que el consentimiento matrimonial fuera serio y aunque hubiese faltado la forma canónica. Explico. Dos amigos míos llevan 18 años unidos, han tenido dos hijos, se son fieles, pero se unieron porque su referencia a la Iglesia era muy leve o no existía. Con el tiempo han madurado humanamente y quieren acercarse a Dios a través de la Iglesia. Pues bien no hace falta que se casen; pueden pedir al Obispo que sane su matrimonio y lo haga canónico. Hay que activar las sanaciones en la raíz.  Canónes  1161 a 1165 del Código de Derecho canónico.


4. Antes de acudir a la nulidad canónica de matrimonio, se debe procurar que si es posible lo esposo convaliden su matrimonio si su consentimiento fue anormal. Estas cuestiones se podrían atender, con psicólogos, médicos, sacerdotes en el Instituto que señalaba de cada diócesis.

5. Una cuestión pequeña pero muy práctica: facilitar las bodas en los templos; no es sostenible que en algún templos te  den cita para la boda dentro de dos años. Una Iglesia en campaña, de 24 horas, se debe organizar en estas cuestiones.  Dediquen sábados enteros a la celebración de bodas.

Las celebraciones de aniversario solemnes de la boda, 25 aniversario, 50 aniversario, 15 aniversario puede ser interesante que no sean sólo una celebración cristiana privada, la comunidad eclesial debe ser consciente de la fidelidad de los esposos, momento de dar gracias y pedagogía de la fidelidad y la alegría.

Un cooperante de Madre Teresa quería quedarse con ella en la India; le preguntó Madre Teresa, pero ¿estás casado, tienes familia? Sí. Pues ve con tu familia, hazlos felices, es tu mejor labor cristiana, tu vocación.

Católicos, curas, obispos, conferencias episcopales laicos, familias, a trabajar.


“Somos
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