Miércoles 20/09/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Primeros cristianos y las pestes

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Un artículo de...

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

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Continúo  con la primera evangelización de los cristianos con ideas de Rodney Stark, La expansión del cristianismo, y Scot Hann, La nueva evangelización de los católicos.

  1. El testimonio de vida de los cristianos no quedó  sólo en sus hogares. Su Fe les llevaba a las obras de misericordia en serio. Las peste, grandes epidemias producían más muertos que las guerras.  Cuando se desataba una epidemia, las familias ricas se iban al campo, y los médicos se iban con ellas. El resto de la población se quedaba en una perspectiva de muerte. Los contagios eran masivos, los padres abandonaban sus hijos enfermos y los hijos a sus padres enfermos. En su libro Stark analiza dos de las más graves epidemias que asolaron al imperio. Una del año 165 y otra del 251.Se llevaron en torno a un tercio de la población. Esta proporción no se dio entre los cristianos, es más seguían creciendo.
  2. Los cristianos no vivían como los paganos en estas circunstancias. Los cristianos n huían; cuidaban de sus enfermos y agonizantes, que con pequeñas medidas de higiene frenaban la epidemia. Es más cuidaban también de sus vecinos paganos, abandonados por sus familias. Dionisio, obispo en el año 260 en Alejandría describe la firmeza y la heroicidad de los cristianos en la epidemia. Muchos murieron per partieron felices acompañados por sus familias. Los paganos, incluso, les culpaban de infectarles a ellos, pero los cristianos demostraron paciencia y fortaleza, como mártires cita Dionisio.
  3. El emperador Juliano, enemigo de los cristianos escribe a un amigo con enfado y admiración a la vez. Los impíos galileos no apoyan sólo a sus enfermos, sino también a los nuestros, que efectivamente fueron conscientes de la falta de ayuda del Imperio, que pasaba sus días en el campo. El testimonio de los cristianos de cuidarse unos a otros y de cuidar a sus vecinos paganos, creó un nuevo estilo de vida bien percibida, como ahora se dice, por la gente. La fe pagana no ofrecía consuelo alguno ante la calamidad; el testimonio de los cristianos y su Fe era un contraste clamoroso. Ofrecían sentido, consuelo y piedad con los suyos y sus vecinos.
  4. Un pagano culto de la época escribe: los estoicos aprendieron a no temer a la muerte, mediante una austera disciplina de vida; en los cristianos la falta de miedo a la muerte es un hábito incluso entre niños y jóvenes. Muchos de los supervivientes se hicieron masivamente cristianos; por estima, pero sobre todo por el gozo, la alegría serena. Además de agradecidos, querían vivir el gozo, la serenidad y el sentido de comunidad de los cristianos. En esas situaciones de pánico y desesperación, la Fe de los cristianos superaba la oferta pagana. La decisión estaba tomada y clara: quiero ser como éstos.
  5. La famosa epístola a Diogneto, constata que los cristianos no se distinguen por su modo de vestir,  ni por la lengua, ni sus costumbres como ciudadanos. “ Dan muestras de  una vida admirable y ciertamente increíble. Se casan, engendran, pero no abandonan a sus hijos e hijas; tienen mesa común pero no  el lecho. Superan las leyes, son en el mundo lo que el alma en el cuerpo. Viven en el mundo pero su religión no se y da vida a todo. Hacen lo mismo que todos pero en su conducta ordinaria, su modo de ser familia, de atender a los pobres los hace distintos. Viven extraordinariamente la vida ordinaria”


Hemos avanzado mucho, gracias a Dios y al trabajo de generaciones. Pero el atractivo de los cristianos está en sus vidas. No se divorcian, cuidan a sus enfermos, se preocupan de los demás, tienen hijos con deficiencias psíquicas o físicas y son aceptados con alegría. Mueren con los suyos. Se preocupan de su familias, vecinos, de los enfermos y mayores y niños. Luchan por ser castos en un mundo podrido. Perdonan a sus enemigos. Todavía recuerdo a Maite Letamendía, viuda de Araluce, asesinado por ETA, rodeado de sus nueve hijos en la tele diciéndole: ¿verdad? les  hemos perdonado. La cara de los hijos era un drama, pero asentían. Los misioneros y misioneras por todo el mundo no dejan a sus cristianos, aunque la Embajada lo pida o lo exija. La historia de las misiones es algo increíble.

Hay mucha gente sola, desorientada, fastidiada en un mundo avanzado pero cruel. El cristiano con su Fe tiene respuestas al dolor, a la muerte, a la enfermedad, a las contradicciones, que no le hace perder la sonrisa; en el Castillo de Javier en Navarra hay un Cristo precioso que desde la cruz perdona y SONRÍE. No es todo esto demasiado sobre humano, sí, sin duda. Pero la gente no es tonta, detecta ese modo de vivir, esa paz. Y la ansía como los paganos de antaño. Cristianos, no seamos cómodos, apáticos, no os encerréis en un ghetto. Están deseando nuestro anuncio. Iglesia en salida, dice Papa Francisco, cristianos de 24 horas, Dios está empeñado además y su Madre.







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