Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

De Pecados y de Bautizos

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Hemos asistido recientemente al penoso espectáculo de un Cardenal que ha querido "corregir" públicamente a un Obispo, leyendo e interpretando -¿con qué cabeza?- las palabras que el Obispo pronunció en una homilía. Palabras claras y precisas, dichas con mucha caridad, porque hablar del pecado para que los pecadores vivan el arrepentimiento siempre es caridad; y todos los cristianos lo agradecemos.

En otros lugares del mundo, Cardenales y Obispos han dado mucha gloria a Dios, y no han tenido que sufrir situaciones semejantes.

En Francia, 3.000 personas adultas –y así está sucediendo desde hace más de diez años- han recibido el Bautismo, y han hecho pública manifestación de su rechazo del Pecado, porque les aparta del amor de Dios, de amar a Dios.

En Hong Kong, los bautizados –siempre adultos, hombres y mujeres- han sido este año, más o menos como en anteriores Vigilias del Sábado Santo, 3.500.

En Inglaterra, la Iglesia sigue recibiendo obispos, pastores, fieles que abandonan la confesión anglicana, y se unen a la Iglesia, a la "verdadera patria" siguiendo a Newman, que les abre el camino hacia Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que tiene el anhelo de que "todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad".

Todas estas personas, a las que se unen, entre otros miles por todo el mundo, las 8 que bautizó el Papa en San Pedro, entran en la Iglesia, en la familia de Dios, en el pueblo de Dios, apartando y rechazando el "pecado", y dejando a un lado unos genéricos "sentimientos religiosos", porque se han convertido a la Fe en Cristo Resucitado, que ilumina de verdad su inteligencia y su corazón.

El Obispo "corregido" –seguro que ha hecho oídos sordos a la "corrección"- se habrá alegrado profundamente con estas noticias. Y ¿el Cardenal?

Quizá un día nos llegue la noticia de que el Cardenal –y he vencido hasta el final la tentación de poner, en este artículo, la palabra con minúscula- hable también alguna vez de Pecado, como hacen tantos colegas suyos y el mismo Santo Padre, y les recuerde algunos claros ejemplos de pecado a quienes le escuchen..

Al menos así, ayudará a sus fieles a recordar la alegría y la grandeza vital de vivir con Cristo, en el gozo de Dios, después de Reconciliarse con Dios, arrepintiéndose de sus "pecados".

Ernesto Juliá Díaz

ernesto.julia@gmail.com

“Somos
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