Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Órbita de preguntas

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En este fin de semana sí que hemos comenzado el curso: de la canonización en Roma a la manifestación en Madrid, para abocar las efemérides, el próximo domingo, con una beatificación en Toledo, la del cardenal Sancha –una figura histórica para nuestra historia-, que no sé si conoce alguien más que el portero de la catedral primada.

Por eso de que Marco Bersanelli, astrofísico del Proyecto Planck de la Agencia Espacial Europea, dedicado al estudio del fondo cósmico de microondas, inauguró el curso del Movimiento Comunión y Liberación, en Madrid, y nos puso en órbita, debemos prepararnos para un curso cargado de preguntas y de respuestas. Ignacio Carbajosa, el nuevo responsable de Comunión y Liberación en España, dijo, y con razón, que “parece que la pregunta por el sentido no tiene dignidad pública”.

Una semana, en fin, que se inicia con los sones del Himno a la Virgen del Pilar y con otras muchas preguntas. Por ejemplo, la que se ha hecho el cardenal Rouco Varela, en la cuidada homilía de la misa de Acción de Gracias por la canonización de San Rafael Arnáiz Barón, y que merece la pena reproducir en su integridad: “¿San Rafael Arnáiz… un modelo de vida para la juventud de hoy? ¿Un modelo realista?

La pregunta es casi obligada ante la imagen más corriente que nos ofrecen hoy de los ídolos e ideales de la gente joven los medios de comunicación, los estudios y análisis sociológicos, etc. ¿Quizá también es la realidad misma de sus vidas, con la que nos enfrentamos y nos ocupamos los mayores todos los días? ¿Nuestros jóvenes no se sienten atraídos y fascinados por el modelo de una vida fácil, placentera, concebida y proyectada a ras de suelo, que busca el triunfo del poder, el dinero y el placer a toda costa? ¿Jóvenes que, a lo sumo, aceptan un programa de mínimos éticos para sí y para la vida en sociedad? ¿Que no pasan de un relativo reconocimiento de los valores de los derechos fundamentales y de la paz?

El contraste, a primera vista, no podría ser mayor. Y, sin embargo, cuando se busca y penetra con la mirada honda del corazón en “su interior”, nos encontramos con muchas experiencias de soledad y vacío del alma, con nostalgias, secretas unas veces y otras proclamadas a voces, de respuestas plenas de verdad y de vida que no acaban de proporcionarles las instituciones y los poderes, la ciencia y las prácticas del mundo. En el fondo…, ¡tienen sed de Dios! ¡tienen sed del Dios vivo! ¡de Cristo!”.

José Francisco Serrano Oceja