Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El Nuncio ya tiene quien le escriba

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Lo de la Iglesia epistolar suena demasiado a San Pablo, que no esta mal. Pero aquí no parece que tengamos quien nos escriba. Lo de la Iglesia democrática suena a Hugo Chávez y a la Iglesia bolivariana, por más que se empeñen algunos en una Iglesia que somos todos, pero ojo, cada uno en su sitio. Y lo escribo, y lo firmo, y lo sello, y lo ratifico, por eso de que nuestro querido señor Nuncio, que ya está encarnado, -que diría un teólogo de la liberación-, ha contestado a los que le escribieron pidiendo un obispo a su medida, un obispo según sus necesidades, un obispo para la Iglesia de –mal dicho, por cierto- Bilbao. Monseñor Renzo Fratini, según fuentes bien informadas, fontaneros, alcaides y demás familia, ha contestado que el Papa nombrará a aquél que la Iglesia en Bilbao, en esa diócesis, necesita. Así de claro. Doctrina universal, asentada.

¿Escribirá el Nuncio contestando también a la carta que más de dos mil fieles de la diócesis de Bilbao le han escrito en sentido contrario a la anterior? Para matizar, en sentido contrario porque está escrita en el buen sentido, es decir, en una expresión nítida de comunión con el Romano Pontífice, de aceptación del magisterio de la Iglesia y de inteligente cumplimiento de la normativa canónica en la elección de obispos. Sí, más de dos mil, entre sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos que andan por las más diversas casas, por su vida, sin más intereses que su santidad y el bien de los hombres. Capitaneada por miembros de algunas realidades eclesiales como el Camino Neocatecumenl, Asociación Católica de Propagandistas, Adoración Nocturna, Cofradías varias et alii, esta nueva carta, de la que no sé si darán noticia los medios de comunicación, expresa su satisfacción con el obispo administrador apostólico, monseñor Mario Iceta, sin prejuzgar ninguna de las decisiones del Santo Padre.

Esta nueva misiva le habrá sido enviada al señor Nuncio hace pocas horas, y a don Mario Iceta, para que, ante las dificultades de los últimos días, rebeliones a bordo, revoluciones incoadas, sienta el calor de la fiel infantería eclesial, del pueblo cristiano que le quiere tal y como es, y que le acompaña y escucha en sus desvelos apostólicos.

Uno de los efectos de esta práctica de algunos cristianos, y de algunas comunidades, de erigirse en representantes del pueblo cristiano, no sabemos si oprimido o no, se ha acabado. Ya sólo se representan a ellos mismos. Que nadie hable en nombre de nadie. Quien tenga que decir algo, que mande una carta al señor Nuncio, que ya tiene quien le escriba. Recibirá la oportuna respuesta.

José Francisco Serrano Oceja