Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Meditaciones sobre la pasión de la Iglesia

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Primera estación. Continúa la lluvia ácida de interpretaciones sobre el viaje de Benedicto XVI a Méjico y a Cuba. Especialmente en la prensa española, a diferencia de la mayoritaria europea. Será por eso de la otra España, que diría Martí. Y la primera pregunta, metidos ya en la Semana Santa, es si los que le enmiendan la plana a todos aquellos que no hacen lo que a ellos les gustaría han leído una sola letra de lo que el Papa dijo en esa agotadora y liberadora estancia. ¿O acaso el Papa tiene que hacer lo que lo políticamente correcto dicta? Las gafas de lo solo político enturbian la mirada de lo que se escapa a lo político, una realidad que existe y se manifiesta.

Otra cuestión son las estrategias comunicativas, los argumentarios públicos, las presencias mediáticas clarificadoras y esa sensación que circula por las agencias internacionales y grandes medios de que ahora meterse con la Iglesia y con el Papa sale gratis y está descontado en el imaginario público.

Me quedo con la interpretación que mi buen amigo Nacho Uría, -que de la Iglesia y Cuba sabe como nadie-, ha hecho del viaje en el diario "La Gaceta", que ese día tenía la mente despejada: "La primera conclusión tras el viaje es que la Iglesia aumentará su presencia pública y su papel mediador en una hipotética transición; algo en lo que coinciden opositores como Guillermo Fariñas, Oswaldo Payá y Dagoberto Valdés. Su protagonismo será mayor que en la transición española. En la transición al mañana los cubanos van a contar siempre con la ayuda de la Iglesia católica, que es el único espacio de libertad –pequeño– que ahora está abierto en la isla".

Segunda estación. Viernes de pasión y Nota de la Comisión Episcopal de la Doctrina de la fe poniendo en su sitio la teología de A. Torres Queiruga. Una Nota pensada, trabajada, meditada, suave en la forma, pero dura en el fondo, que ha viajado en el puente aéreo romano y que nace en España por eso de que aquí se dan los brotes verdes. Lo curioso es que quines critican a los obispos topan con una realidad indiscutible: el presidente de la Comisión Episcopal responsable del escrito es, en este momento procesal, un obispo teólogo donde los haya, de quien no se puede decir que no sabe teología, y de quien no se puede afirmar que no ha dialogado con la teología contemporánea. Ahí está su bibliografía, especializada, por cierto, en Teología Fundamental y de la Revelación, materias que impartía en la Pontificia Universidad de Salamanca de aquellos años gloriosos.

Monseñor Adolfo González Montes es, a fuer de una mente dialéctica de formación germana, un especialista que no ha dejado de pensar, teológicamente, se entiende, por haber sido nombrado obispo. Después de la Nota viene el trabajo, no menor, de clarificar las ondas del pensamiento de Queiruga en el tejido de la Iglesia, principalmente en Galicia. Un trabajo de titanes.

Tercera estación. Comienza la Semana Santa española en Roma. Pero, de este inicio les seguiremos informando.

José Francisco Serrano Oceja

jfsoc@ono.com

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