Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Madrid, tierra de misión

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No se trata de de una nueva manifestación, ni de una nueva toma de fuerza, ni de un nuevo pulso a quien corresponda. Se trata de una celebración litúrgica, en las fechas en las que la Iglesia celebra a la Sagrada Familia de Nazaret, pasada la Navidad y metidos de lleno en la cercanía de la Epifanía-manifestación de la presencia de Dios-. El catolicismo español, catolicismo ya más que sociológico, social, le ha perdido el miedo a la calle y ha cogido la buena costumbre de lanzarse a la plaza pública, por eso de Católicos en la Vida Pública, para celebrar su fe, con las misas del día de las familias; su esperanza, con la afirmación de la vida; y su caridad, con la presencia de las campañas de la Iglesia, y de las Instituciones de Caridad en los medios de comunicación. La historia de las celebraciones del día de las familias es la historia de un renacer, de los brotes verdes de la esperanza cristiana y de la conformación de un pueblo, el cristiano, que dice y confiesa su ciudadanía.

Como ya se ha filtrado a algún medio, será el 27 de diciembre en lugar aún por determinar. La celebración cuenta ahora con el apoyo organizativo experimentado de uno de los obispos que más han hecho por esa presencia pública de la vida y de la familia, monseñor Juan Antonio Reig, que se ha incorporado a la siempre activa Provincia eclesiástica de Madrid. En la próxima Asamblea Plenaria de los obispos de Noviembre, pasado el Congreso Católicos y Vida Pública, se ofrecerá a las Iglesias hermanas la información pertinente.

Pero este año contaremos con una novedad: la misión, aunque sólo sea de presencia, de las Comunidades Neocatecumenales europeas en la capital de España, una misión que se inicia ahora y que concluirá con la Jornada Mundial de la Juventud. Miles de familias europeas, acompañadas de sus obispos, llegarán a Madrid durante estas Navidades para compartir el trabajo en pos de la construcción de una Europa que no olvide sus raíces. Una expresión, una eclosión de vida, en un momento en el que el empeño de unos pocos, en un gobierno de unos pocos, pretende sembrar la semilla de la muerte para que crezca como cultura de la muerte, un concepto que, mal que nos pese, es una realidad. Madrid, una vez más, en misión, capital de la vida y de la familia.

José Francisco Serrano Oceja