Jueves 24/08/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribunas

Licencia para hablar al dictado

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La colaboración del gobierno con la Iglesia con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud no contempla una licencia para decir lo que se quiera y que la Iglesia enmudezca. La pasada semana pudimos contemplar la foto del encuentro del ministro Jáuregui con el cardenal Rouco y algunos de los responsables de la organización del viaje, y de las conversaciones hemos sabido por el diario “El País” y su eje vasco, que conforma el núcleo principal del asesoramiento áulico del ministro encargado de las relaciones con la Iglesia, de tender puentes, en una palabra.

 

Dice el boletín oficioso que el ministro le preguntó al cardenal por la actitud, toma de posición, o, como se dice ahora, toma de postura de la Iglesia respecto a algunas cuestiones del proyecto de ley de Igualdad de Trato, también con la Iglesia, no discriminación, tolerancia menos que cero, etcétera. Una nueva ley con tufo ideológicamente veterotestamentaria que, esperemos, no tengan tiempo de llevar al BOE. Más que nunca, ahora, en primavera, es necesaria la movilización de la sociedad civil y de los católicos a favor de la vida y en contra de todo el humo nihilista que caracteriza a este gobierno. Frente a la ideología del ministro, el cardenal recurrió a la ciencia y a la técnica, con lo que se han mudado las tornas de las fuentes de la ilustración. Si non è vero, è ben …

Pero la osadía del ministro, especialista en la cuestión cristiana, llegó hasta los extremos confirmados, y publicitados, de pedir al presidente de la Conferencia Episcopal que se implicara más en la denuncia de la crisis, de sus causas y de sus consecuencias. De nuevo, en la historia, el regalismo, la intromisión del Estado en la Iglesia, la aparición de la Iglesia nacional socialista, acompasada por los aplausos de los profetas del disenso teológico. No estaría de más que en la reunión de esta semana de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal invitaran al ministro Jáuregui para que les dictara la agenda de temas sobre los que hablar, sobre los que decidir, sobre los que iluminar la conciencia de los fieles. Como si la Iglesia, cada día, cada hora, incluso en la celebración de la misa, sacramento de la caridad, no estuviera trabajando por la auténtica superación de la crisis.

En un reciente libro del periodista Fernando de Haro, compilatorio de entrevistas a una interesante constelación de diversidad intelectual, Rémi Brague, Eugenio Trías, Angelo Scola, Javier Martínez, Massimo Borghesi, Alejandro Llano, Javier Gomá y Javier Prades, el arzobispo de Granada señala que “el laicismo dogmático es un visión del mundo en la que se excluye toda hipótesis que no sea laicista. Y se excluye de tal manera que cualquier otra alternativa u otra visión es inmediatamente considerada como irracional, como inhumana y, por tanto, debe ser marginada y excluida de la vida pública”. El cardenal Angelo Scola nos recuerda que las dos categorías de nuestro tiempo son la felicidad y la libertad, mientras que en la modernidad eran la verdad y la justicia. Los ministros de Zapatero están empeñados en hacernos felices y dicen que así nos hacen más libres, pero sin verdad y sin justicia. El socialismo radical español no ha superado las asignaturas de la modernidad; se llaman postmodernos...

José Francisco Serrano Oceja

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·