Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La Iglesia católica crece en China a pesar de los pesares

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Tal vez las noticias que llegan de China no hayan dejado indiferentes a mis compañeros de columnas. No nos coordinamos, pero tampoco solemos coincidir. No me importaría nada que esta vez sucediera. Pues, realmente, frente a tantas cosas negativas, es motivo de esperanza leer que, solo durante el pasado domingo de Pascua, fueron bautizadas en China 22.104 personas.

La cifra procede de estadísticas elaboradas por el "Study Center of Faith" de la provincia china de He Bei. Los bautizados en la Pascua de Resurrección pertenecen a 101 diócesis, y el 75% son adultos. En la provincia de He Bei se bautizaron 4.410, 615 más que el año pasado. En la de Hong Kong, con 360.000 fieles, hubo 3.500 bautismos.

Para valorar estos datos, el Vatican Information Service sugiere tener en cuenta que no todos se celebran durante la Pascua. Menciona en concreto Shangai, donde hubo ahora 379, pero a finales de año se prevé que la cifra total supere los 1.500. Además, algunas diócesis y comunidades no han podido entregar aun la información pertinente por dificultades de comunicación.

He de reconocer que, por esas fechas, suelen emocionarme las cifras que publica La Croix, sobre el número de adultos incorporados a la Iglesia en Francia por Pascua. De acuerdo con una reiteración de años, se mantiene una tendencia positiva en torno a los 3000, con mayoría de mujeres y de medios urbanos, y una cierta proporción de catecúmenos procedentes del Islam, aunque la mayor parte ha nacido en familias de tradición cristiana o se declaran sin religión. Todos coinciden en ser personas que buscan un sentido para su vida.

Pero la información procedente de China se avalora con el comunicado del día 26, tras la reunión de la Comisión instituida en 2007 por el Papa para las cuestiones relativas a la vida de la Iglesia católica en aquel enorme país. En ese documento se reconocen "los dones de fidelidad y dedicación que, en el transcurso de un año, el Señor ha dado a su Iglesia". Y se marca un gran objetivo para el próximo Año de la Fe: profundizar en la formación de los fieles laicos. "Están llamados a participar en la vida civil y el mundo del trabajo, ofreciendo con plena responsabilidad la contribución que es propia de ellos: amar la vida y respetarla desde la concepción hasta su fin natural; amar a la familia promoviendo los valores que son, igualmente, propios de la cultura tradicional china; amar a la patria, como ciudadanos honestos y solícitos de bien común. Como afirma un proverbio chino: 'El camino del gran conocimiento consiste en manifestar las virtudes luminosas, en renovar y acercar a las personas y en alcanzar el bien supremo'".

La comisión pontificia no soslaya las dificultades que persisten por los intentos políticos de limitar la autoridad de los obispos, y de confundir a los fieles con acciones abusivas. Se refiere, en concreto, a los eclesiásticos que han recibido ilegítimamente la ordenación episcopal, y han realizado actos de jurisdicción o sacramentales, usurpando un poder que la Iglesia no les ha conferido. También obispos legítimos han participado en ordenaciones ilegítimas. "Muchos de ellos han aclarado su posición y han pedido perdón, y el Santo Padre les ha perdonado benévolamente. Otros, en cambio, todavía no han dado explicaciones, y por tanto se les anima a actuar cuanto antes en tal sentido".

La vitalidad apostólica de la Iglesia en China se mantendrá a pesar de las dificultades, gracias a una fidelidad de ordinario heroica, aunque la información llegue a Occidente con cuentagotas. La inmensa mayoría de los fieles es consciente de que la evangelización "no puede realizarse sacrificando elementos esenciales de la fe y de la disciplina católicas. La obediencia a Cristo y al Sucesor de Pedro es el presupuesto de toda verdadera renovación, y ello vale para todos los componentes del Pueblo de Dios".

El documento termina recordando que el próximo 24 de mayo, en la memoria de María Auxiliadora, se celebra la Jornada de Oración por la Iglesia en China, de acuerdo con la iniciativa de Benedicto XVI hace cinco años, en la carta que dirigió a los fieles de la República Popular. Ese día, a pesar de las dificultades de las autoridades civiles, no deja de crecer la peregrinación a la Señora de Sheshan, Auxilio de los Cristianos.

A Ella le pedía el Papa, en una plegaria que compuso en aquella ocasión: "mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos. (...) En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor. Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor, manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia. Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén".

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