Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Himno a la caridad

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Un artículo de...

Daniel Tirapu
Daniel Tirapu

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Aunque tuviese el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta Fe para trasladar montañas, sino tengo caridadno sería nada.

La caridad es paciente (soy muy impaciente).

La caridad es amable (soy un poco ogro a veces, amable con los de fuera, en casa menos).

No es envidiosa (me fastidia que a algunos les vaya bien, aunque no tengo ni idea de cómo les va).

No obra con soberbia, ni se jacta, ni busca lo suyo, no se irrita (ufff, me han dado, y soy muy cambiante de humor, y espero en el fondo contrapartidas).

No toma en cuenta el mal (tengo demasiada memoria de agravios, quejica).

No se alegra con la injusticia (soy jurista pero con equidad canónica que todo lo suaviza, (me gusta quedar bien con unos y con otros y eso es difícil).

Se complace en la verdad, que no se impone sino que se propone.

Todo lo aguanta (no aguanto casi nada).

Todo lo cree (no soy coherente muchas veces).

Todo lo espera (sólo me fío de mí , mi experiencia, mis fuerzas).

Todo lo soporta (ufffffffffff).

La caridad nunca se acaba (en la propia vocación, en el matrimonio, en la amistad, Dios no falla nunca, aunque no lo veamos de momento).

Porque ahora vemos como en un espejo, borrosamente, entonces veremos cara a cara. San Pablo I Corintios, 13.



“Somos
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