Miércoles 23/08/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Fray José de san Francisco

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Mucho se ha escrito y mucho ha sorprendido, a algunos más que a otros, a quienes no sabían que esa posibilidad venía ya imponiéndose, y con razones de peso, desde hace algún tiempo, el nombramiento del ministro general de los franciscanos, Fray José Rodríguez Carballo, como secretario de la Congregación para la Vida Consagrada.

¿Quién es este gallego protagonista de los primeros compases del Pontificado del Papa Francisco? De entre las varias biografías, y de entre las más que variadas entrevistas, hay una que refleja como un espejo la personalidad universal de quien pudiéramos llamar Fray José de san Francisco.

Una entrevista casi inédita, publicada en esos volúmenes que son Actas de la Sexta Provincia, de la mano del publicista Enrique Beotas, exactamente en el tomo quinto. Es una entrevista de esas que los técnicos llaman de personalidad, en la que se dibuja la geografía humana y espiritual del nuevo secretario de la Congregación para los religiosos.

No hay tema humano y divino que sea ajeno al género periodístico entrevista. El humor es una conjugación de amor y de inteligencia, y por eso Fray José cuenta un chiste, en un momento de relajo: "¿En qué se diferencia un dominico, un jesuita y un franciscano?", se pregunta. "Dicen que el jesuita pregunta por el superior, el dominico por la biblioteca y el franciscano por la hora en que se come...".

Confiesa que en su apartamento de ministro general tiene una capilla. "Yo paso mucho tiempo en ella". En sus respuestas se palpa la intimidad con Cristo, la amistad con Francisco de Asís y la cercanía y el amor a la Igleisa. "Intento, confiesa en un momento, obedecer al señor Papa y que los hermanos vivamos el Evangelio al modo de san Francisco, con la Iglesia y en la Iglesia".

Los detalles de la vida franciscana se cuelan por entre las palabras. "Vivir el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo en obediencia, sin propio y en castidad", es su lema. Enrique Beotas le pregunta de todo y por todo. Incluso por ese hábito tan característico. "En mi caso el hábito, confiesa Fray José, no me aleja de la gente. Resulta que por el servicio que estoy prestando he tenido que visitar multitud de países. Todos ellos con mi hábito. Puedo decir que voy a todas partes con él, excepto en China. A veces me siento en dificultad porque el hábito me da privilegios que no quiero. La gente reconoce, aprecia y valora nuestro hábito franciscano... Incluso se siente feliz cuando viaja al lado de quienes lo levamos".

Estos días, en los que me acompaño de "La sabiduría de un pobre" para meterme más en el Papa Francisco, lo que dijo Fray José es un capítulo más de ese libro clásico.

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

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