Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribunas

El Foro de la Concepción

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Hace ya casi diez años que al entonces recién nombrado párroco de la madrileña parroquia de la Concepción, corazón del barrio de Serrano, el ejemplar sacerdote José Aurelio Martín Jiménez, se le ocurrió la idea de organizar un Foro de diálogo con el pensamiento, la cultura y la sociedad contemporáneas. Como no podía ser de otra manera, bautizó esta nueva iniciativa con el nombre de Juan Pablo II. Se podría decir que quien quiera ser alguien en el catolicismo social, o en el pensamiento católico hodierno, debe pasar por ese Foro, que se articula a través de conferencias públicas mensuales, grupos de trabajo, jornadas con un tema central. Ha sido una forma de insuflar nuevos aires y nuevos alientos a una parroquia que, por muchas razones, es emblemática. La sencilla cordialidad y el carisma del párroco al estilo tradicional de don José Aurelio, y la inestimable colaboración del sacerdote adscrito a la parroquia, don Silverio Nieto, adecuado maestro de ceremonias e introductor de embajadores, ha hecho el resto.

Un año más, el curso del Foro lo ha inaugurado una conferencia del cardenal Rouco Varela que en esta ocasión, y como no podía ser de otra manera, ha versado sobre la Jornada Mundial de la Juventud. Don Antonio ha superado a don Antonio. Sin papeles, desde la abundancia del corazón, ha relatado la experiencia de su ministerio episcopal en relación con las Jornadas Mundiales de la Juventud, esa intuición que el Papa Jun Pablo II tuvo de inversión para el futuro de la Iglesia y de la humanidad. De entra las afirmaciones interesantes del cardenal de Madrid, una destacada: el éxito de la JMJ dependerá, en gran medida, de la red de parroquias de Madrid, con lo que hace protagonistas a todos y cada uno de los sacerdotes y fieles cristianos de esta diócesis.

Otra de las singularidades del Foro es el tenor de sus participantes. No es infrecuente encontrarse, en la conferencia, y en la cena posterior, a un grupo de personalidades de la vida pública española, predominantemente políticos y jueces. Allí estuvieron, entre otros, Marcelino Oreja, Alfredo Dagnino Guerra –en esta ocasión presentador de lujo del cardenal y a quién el cardenal mostró en público un especial afecto; Francisco Hernando, que fuera Presidente del Tribunal Supremo; el Magistrado del Constitucional, Ramón Rodríguez Arribas; Gabriel Fuentes, exsubdirector general de la Policía; el Fiscal del Supremo, Eduardo Torres-Dulce; José María Lombardo, Fiscal jefe antidrogas; la letrada Elena Otero Novas; los políticos Jorge Fernández Díaz, Eugenio Nasarre y el Concejal Presidente del Distrito de Salamanca; y los doctores Ángel del Palacio y Felipe Gómez Toranzo. Una feligresía, también, de lujo.

José Francisco Serrano Oceja