Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Españoles en el mundo

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En las últimas temporadas televisivas se generalizó un formato o género televisivo que los especialistas aún no acaban de definir. Es un híbrido de varias procedencias en el que se mezcla lo informativo, la crónica, el testimonio, el documental. En la programación ha aparecido bajo el título de “Madrileños en el mundo” y en la competencia se denomina “Españoles en el mundo”. Bien pudiera servirnos para dedicar algunas letras, y algunas columnas, a los eclesiásticos españoles en el mundo, que están en destacadas misiones o/y ocupan relevantes responsabilidades.

Hay que pensar, en primer lugar, en los Nuncios. Y el primero de ellos, por varias razones, es monseñor Pedro López Quintana, un hombre de Iglesia que ha estado en la intrahistoria del Pontificado de Juan Pablo II ocupando un lugar destacadísimo. Nacido en Barbastro en julio de 1953, es sacerdote de la archidiócesis de Santiago de Compostela. Inició su andadura romana desde los estudios de Teología espiritual, dato que nos ayuda a comprender una de sus más expresas actuaciones: el alto número de introducciones a biografías de beatos y santos que ha escrito en los últimos tiempos. Después de acompañar al cardenal Re en varios ministerios, ocupó el cargo de Asesor para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Sacerdote querido, persona afable y cercana, fue nombrado por Juan Pablo II Nuncio Apostólico en la India, un país eje para el futuro de la humanidad y para el futuro de la Iglesia. Me cuentan que la Nunciatura en la India es como una ciudad cristiana, una civitas al modo agustiniano, y que la labor de monseñor López Quintana es muy apreciada por el numeroso episcopado de ese territorio.

Don Pedro no ha roto sus lazos con España, ni con su tierra gallega, ni con sus amigos, algunos de ellos compañeros de los primeros años romanos y que hoy son arzobispos. Conocedor de la Iglesia en España a fondo, es también un fino analista y un servidor incondicional del Santo Padre. Es una de las pocas personas que sabe de la Iglesia universal, que conoce las corrientes de fondo y las ideas de superficie con las que el acontecimiento cristiano se confronta. Monseñor López Quintana es un hombre recordado en lugares en los que ha trabajado. Convendría que no se olvidara su nombre por su capacidad de trabajo y por su testimonio de humilde servicio.

José Francisco Serrano Oceja