Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Un Congreso para la catarsis

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El XI Congreso Católicos y Vida Pública ha servido de catarsis en la vida de los católicos españoles. Una especie de purificación colectiva en la que oímos a un hombre de la historia de España, Alfonso Osorio, activar las sirenas y poner en el disparadero de la coherencia a las generaciones venideras de políticos católicos de la derecha. Jaime Mayor Oreja aguantó con flema europea las invectivas sobre la historia reciente del PP, en materias como el aborto y al defensa de la vida, y se defendió como pudo con un público que aplaudía más al pasado que al presente, por eso de que el pasado ya no puede ser profeta.

También escuchamos a un destacado político del PP, católico, y especialista en temas educativos, Juan Antonio Gómez Trinidad, lamentarse, con voz firme y concepto claro, de la amnesia de su formación política por la educación y de la obsesión, algo más que liberal, por la economía. Votos, lo que se dice votos, vendrán con la crisis; pero conciencias, hombres y mujeres con criterio, capaces de afrontar el futuro, la vida, llegarán con la educación. Y también asistimos a un rifirrafe sobre si un católico puede ser masón, y un masón, católico, por eso de que hay quien anda con la lámpara encendida a la caza y captura de estrategias ocultas. Menos mal que en esa sesión estaba en la presidencia un hombre experimentado en lo público y en lo privado como es Juan Cotino, ejemplo de vida coherente y de claridad de convicción.

No pudimos escuchar el testimonio de ningún confesado y confesante cristiano socialista, porque no quisieron aceptar el órdago a los credos que no se sabe muy bien si han acabado con la metafísica del principio de no contradicción. Pero lo que no se podrá negar es que las más de mil quinientas personas que asistieron al XI Congreso Católicos y Vida Pública vivieron, con intensidad algo más que política, un fin de semana al servicio del bien común, sin maximalismos ni estrechez de miras. La fruta está madura, hay que recogerla, y a ese trabajo se le denominó, en la conferencia de clausura, impartida por Alfredo Dagnino, “Regeneración”.

José Francisco Serrano Oceja