Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Caravaca de la Cruz

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Como aquí lo que obliga es la actualidad como forma de nobleza, y la Santa Sede nos ha dado una prórroga para hablar de la sustitución de monseñor Uriarte, y de las novedades editoriales del País Vasco –todo llega-, no me queda más remedio que viajar a Murcia, a la localidad de Caravaca de la Cruz, en el día de la Exaltación de la Cruz del Señor.

Por primera vez el obispo de la diócesis, monseñor José Manuel Lorca Planas, como obispo titular presidió la santa misa en ese santuario, que tiene el privilegio de conservar una reliquia del Santo madero y del año santo que se inaugurará en el 2010. En esta ocasión, en la misa de imposición de las medallas e insignias de cofrades, cerca de ochenta mil ya, que se dice pronto, se les impuso la distinción de cofrades de honor a la secretaria de la Provincia Eclesiástica de Madrid, la hermana María Rosa de la Cierva, y al Presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino, que, además, estuvo acompañado por el Vicepresidente, Julián Vara, y por el secretario general, Antonio Urzáiz.

Ya se ve que la Cofradía de Caravaca de la Cruz tiene buena vista. Dos de las personalidades más influyentes de la Iglesia en España fueron homenajeadas por una asociación canónica de fieles que sabe de comunión eclesial y de relaciones intraeclesiales. Para añadir datos al texto y al contexto, podríamos hablar de las raíces murcianas de la familia de la hermana María Rosa de la Cierva y de la generosidad de la Asociación Católica de Propagandistas con todas y cada una de las demandas que le hacen las instituciones de Iglesia. La hermana María Rosa de la Cierva explicó a los medios que la ceremonia le hizo revivir la cercanía de su padre, murciano y también cofrade. Comentó también que le emocionó muchísimo el fervor popular y el ambiente silencioso y devoto. Finalmente, señaló que la fe en la Cruz redundará en el bien de la Iglesia en España.

Quizá hayamos olvidado, con eso del año Santo Compostelano, que ahora parece denominarse Xacobeo, y con la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud –magnífica recepción de la cruz, por cierto, en una catedral de la Almudena abarrotada de Jóvenes que incluso sorprendió a no se sabe quien, que el próximo año será también Año santo en Caravaca de la Cruz, junto a las reliquias del Lignum Crucis, como ocurre en Santo Toribio de Liébana, o en Roma, o en Jerusalén. Un día, nunca lejano en la memoria, el cardenal Joseph Ratzinger también visitó ese santuario.

José Francisco Serrano Oceja