Viernes 02/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

¿Es la COPE un lugar teológico?

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Frío, mucho frío de un febrero pocho a las puertas del Hotel Ritz. Desayuno con Alfonso Coronel de Palma, Presidente y Consejero Delegado de la COPE, en un tiempo de tsunami mediático, de maremotos empresariales, de finca, rancho y propiedad a la sombra de Shakespeare y de Descartes, de crisis económica, que lo es siempre moral, de luz tenue de existencias perdidas y de esencias reclamadas. Desayuno sin diamantes, aunque brille la verdad, el resplandor de la verdad, y la verdad que nos hará libre. La verdad nos hará libres, excepto si trabajas en un confidencial, me dijo a la salida un veterano de guerras púnicas, de guerras de religión. Si vis pacem, prepara la guerra; la tranquilidad del orden agustiniana, la tranquilidad de la programación; la mujer y la serpiente, una Radio María y una Tele María, conjunción de astros, que no de estrellas; España, tierra de María, corona de doce estrellas; el Concilio Vaticano II trajo la programación generalista, ¿quién trajo la especializada?

Al principio del desayuno me encontré con un colega y hablamos de escatología y, en medio de la discusión, me recordó que yo había escrito que la COPE era un lugar teológico; ¿y mis artículos un lugar de perdición? Tiempo muerto para los vivos, sentado en la tabla redonda, acompañado de las fundaciones del sistema y para el sistema, pensé que no habían invitado a Melchor Cano, quizá porque transita a esa hora a medio camino del Convento de San Gregorio y el claustro de San Esteban, pugnando con Juan Gil de Nava, embarrancado con Bartolomé Carranza, persiguiendo protestantes y protestones. Para hablar de la COPE como lugar teológico, espacio de la responsabilidad eclesial, de la vocación y de la misión de la Iglesia, campo de juego del diálogo con la sociedad de hoy, antes tenía que hablar y pensar sobre los lugares teológicos; sobre lo medios de comunicación como lugares teológicos; y sobre la COPE como medio de comunicación y, por tanto, como lugar teológico.

Lugar teológico, método teológico; COPE, método eclesial, ni imposible, ni real. Que venga el profesor Dario Vitali, que en el año 2001, en la revista Gregorianum, escribió un artículo titulado “Sensus fidelium e opinione pubblica nella Chiesa” (pp. 689-717) en el que se preguntaba por la cuestión de las cuestiones: el lugar teológico. ¿Es la opinión pública, y la opinión pública eclesial, un lugar teológico? No se trata de que en la COPE se haga teología, sino de que su mundo sea considerado como una interpelación, como una evidencia, como un Proyecto a más largo plazo, inversión trascendida y trascendente.

Me sirve un párrafo del libro “De Locis Theologicis”: “Además de aquel método de disputa común que aprendimos de los dialécticos, es necesario que el teólogo tenga otro método especial, y también otros lugares para disputar, de donde se pueda extraer argumentos no comunes y ajenos sino propios, tanto para probar sus doctrinas como para refutar las opiniones de los contrarios”. Lugares propios y lugares ajenos, como la razón natural, los filósofos y los juristas, la historia humana. ¿Historia? Quien dijera historia, que diga que “la verdad no se opone nuca a la verdad”, Melchor Cano dixit.

José Francisco Serrano Oceja