Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La Biblia en España

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Ha tenido que ser el director de la BAC, el sacerdote astuariano Jorge Juan Fernández Sangrador, miembro además del Pontificio Consejo para la Cultura, quien haya recordado a la Asociación Católica de Propagandistas, en el marco del curso de verano sobre los intelectuales católicos en estos últimos cien años, que fueron destacados hombres de esta Asociación de fieles quienes han colocado los estudios bíblicos en el panteón de la historia. Si bien es cierto que, como dijera con no poca ironía, el teólogo más editado, incluso más que santo Tomás de Aquino, es el dominico P. Royo Marín. La edición, en los primeros cuarenta, del primer volumen de la BAC con la Biblia de Nacar-Colunga marcó un hito en la cultura hispana y condicionó las posteriores traducciones a lenguas vernáculas de los textos de la Escritura.

A partir de esa primera traducción, los directivos de la BAC consideraron que había que ampliar el campo de estudio de la cultura clásica cristiana. Se propusieron preparar un texto de la Escritura para los estudiantes de Teología, y les salió la Cantera-Iglesia. Si de una edición en tres lenguas hablamos, sumamos la Cantera-O´Callahan; después la Vulgata. Lo que parece indiscutible es que las ediciones en español posteriores de la Nacar-Colunga han pretendido perfeccionar ésta; en lo literario, la Nueva Biblia española; en los teológico, la Biblia de Jerusalén; en lo pastoral, la Biblia de la Casa de la Biblia; en lo ecuménico, la edición interconfesional.

Este proceso culminará el próximo mes de diciembre cuando llegue a las librerías, editada por la BAC, la Biblia de la Conferencia Episcopal Española, que se convertirá en el texto normativo para todas las ediciones litúrgicas. En el contexto de la inminente exhortación postsinodal del Papa sobre la Sagrada Escritura, la edición española se presentará a la Iglesia en un acto, previsiblmente en los primeros días de febrero, al que se invitará todos los agentes de pastoral de la Iglesia en España. Será, sin duda, un acontecimiento único que volverá a poner sobre la mesa la necesidad de la formación del laicado catolico, tema muy probablemente objeto de trabajo en el próximo Sínodo de los Obispos. Este nuevo movimiento bíblico tiene en la exégesis canónica que está implantando Benedicto XVI un referente indiscutible.

José Francisco Serrano Oceja