Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Benedicto XVI, el gran protagonista

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Apuntan ya las hojas del calendario hacia un nuevo curso académico y también apostólico. El curso de la presencia de Benedicto XVI en España, el gran protagonista. En noviembre, se podría decir que el Papa hará dos escapadas, a Santiago y a Barcelona. Dos visitas relámpago para depositar el testimonio de la fortaleza de la fe que hace historia y que revitaliza el presente de las sociedades. La presencia del Papa en España, durante el próximo curso, será la de la firmeza de la fe, arraigada en Cristo, en los ámbitos de la vida personal, social, cultural, política, en un contexto en el que avanza la pretensión pública de un laicismo de Estado por sistema e impuesto por el sistema. Tendrán que escribir mucho los obispos españoles sobre la presencia del Papa. Quizá mensajes colectivos, por eso de dar juego a la Conferencia Episcopal, y seguro textos individuales de aliento de los fieles.

Un curso que también estará cargado, y marcado, por la Jornada Mundial de la Juventud, la gran apuesta para los próximos años en la Iglesia en España. La Jornada Mundial de la Juventud, que bien merecerá un mensaje de los obispos en alguna de las dos próximas Asambleas Plenarias, la de noviembre o la de primavera casi ya verano, será el leit motiv del otro rostro de la presencia pública de la Iglesia siempre joven –como le gusta decir a Benedicto XVI-, en un momento en que varios lobbies cargan las armas para disparar en los momentos previos a la celebración de la Jornada. La preparación, lenta pero segura, es garantía de éxito. Un éxito que no se debe medir sólo por el número de asistentes, sino por la capacidad de propuesta de fe, de esperanza y de caridad a las nuevas generaciones.

El éxito de la Jornada no dependerá de los planes pastorales posteriores a su desarrollo, como tampoco ha dependido de los que la preceden. Los planes pastorales, cada vez más, suelen servir para llenar las hojas de los boletines diocesanos, mantener los cuadros de la estructura burocrática y dar paso a un sociologismo estéril. En no pocas ocasiones, cuando se habla de un Plan Pastoral se está escondiendo una realidad dramática. El éxito de la JMJ, si así se puede hablar, dependerá de la renovada vitalidad, que nace de la oración, de los primeros ámbitos del encuentro con Cristo: la familia, la parroquia o la realidad eclesial, la Escuela. Sin duda que en la Jornada Mundial de la Juventud habrá que mirar muy detenidamente lo que diga el Papa, faro que ilumina la vida cristiana. La JMJ será la Jornada de la presencia cristiana.

Otras notas del nuevo curso serán los nombramientos episcopales, los textos sobre la crisis económica, aún pendientes, sobre la liturgia y los sacramentos, y la elección, o reelección, del Presidente de la Conferencia Episcopal Española. Pero para esto habrá tiempo, todo un nuevo curso por delante.

José Francisco Serrano Oceja