Miércoles 23/08/2017. Actualizado 01:00h

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Solidaridad

El proyecto no solo da techo sino que ayuda a las familias a reconstruirse

300 donantes por 1.000 euros: el reto del obispado de Lérida para terminar los pisos de acogida en el antiguo seminario

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Las obras ya están en un 35 por ciento y, junto a diversas iniciativas para recaudar fondos, se han planteado una campaña a partir de septiembre con la que quieren que 300 personas alcancen, cada una, la cifra de 1.000 euros, ya sea en un solo donativo, ya en varios. Mas de 70 voluntarios están trabajando en construir estos pisos para “reconstruir familias”. 


Fue en el año 2012, en una visita que el obispo de la diócesis, monseñor Joan Piris, hizo a la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, cuando se dio cuenta de que la Iglesia podía aportar su grano de arena a los que habían quedado sin vivienda como consecuencia de la crisis económica. Entonces surgió la idea de remodelar parte del antiguo seminario y convertirla en pisos de acogida, con espacios comunes, en los que pudieran estar, de manera temporal, familias sin hogar.

El proyecto inicial necesitaba 800.000 euros. Se han logrado ya los primero 300.000 pero hace falta una nueva inyección de dinero para terminar la parte de reconstrucción. Ahora, de manera inmediata, para terminar las obras, hacen falta otros 300.000 euros. Por eso, el obispado va a lanzar en septiembre la campaña “300 por 1.000”. Si consiguen que 300 donantes entreguen 1.000 euros cada uno, bien en un único pago o poco a poco, habrán alcanzado la cantidad que necesitan.

El dinero restante, que hará falta para la puesta en funcionamiento de la casa, quieren obtenerlo de diferentes actores sociales y el equipo de trabajo ya ha mantenido reuniones con políticos y empresarios de la localidad. La idea es que el centro no solo sea un espacio para vivir sino para convivir. Por eso explican que no se trata solo de construir pisos sino de reconstruir familias, con un proyecto personalizado con equipos sociales.

Los donativos están llegando por muchos caminos. Por ejemplo, una persona fue a interesarse por las viviendas porque necesitaba un techo y, cuando le explicaron que aún faltaba mucho por hacer para que pudieran alojarse, ofreció su propio servicio voluntario como albañil. Algunas de las empresas que están suministrando material y otras tareas, aplican cuantiosos descuentos a las facturas porque saben que esta es una buena causa. Incluso tienen descuentos en muchos de los materiales. La última, la empresa que pone las baldosas.

 


“Somos
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