Jueves 24/08/2017. Actualizado 01:00h

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Solidaridad

Las Misioneras de la Caridad no coordinan los desplazamientos

Voluntarias que van solas a Calcuta para trabajar en las casas de Madre Teresa: “Tu vida cambia”

Cuentan su experiencia dos universitarias españolas que viajaron por su cuenta sin formar parte de ningún grupo

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Las Misioneras de la Caridad de España no organizan grupos para trabajar en Calcuta. Si alguien está interesado en acudir como voluntario a la Casa Madre de la India, debe personarse en el centro que las hermanas tienen en Madrid o Barcelona. “Hablé con una religiosa. Me advirtió que era duro, pero como yo insistí, me puso en contacto con otras dos chicas que querían ir y con una señora que acude a Calcuta con frecuencia y que me iba a orientar en seguridad, pautas y alojamiento”, explica Macarena Gutiérrez. 

La voluntaria Macarena Gutiérrez en Calcuta. La voluntaria Macarena Gutiérrez en Calcuta.

Después de contactar con las otras dos voluntarias y con esta señora que le explicó “todo lo que había que saber de Calcuta”, en un par de semanas reservaron vuelo y alojamiento. Las tres se fueron solas a esta ciudad de la India, sin formar parte de ningún grupo organizado. Fue el verano pasado y todas tenías 21 años. Macarena ha repetido.

“Parece una locura, pero es lo que hacen la mayoría de los voluntarios de las Misioneras de la Caridad. Conozco a muchas mexicanas que viajan solas a Calcuta. Solo hay que tener un poco de sentido común y conocer algunos riesgos”, relata Macarena a Religión Confidencial.

A Macarena le proporcionaron un listado seguro de alojamientos cercanos a las casas de las religiosas. En Fudder Street se encuentran casi todos los hoteles que acogen a los voluntarios, a una distancia de unos 20 minutos andando de la Casa Madre. Por ejemplo, el Galaxy Hotel está abarrotado de españoles. “Nosotras nos alojamos en BMS (Baptist Missionary Society) una residencia cristiana que está a 50 metros de la Casa Madre, ya que queríamos asistir a la Misa de las sister de las 6 de la madrugada y a la adoración de la tarde. Me quedé 34 días y el alojamiento me costó en total 200 euros con desayuno. Comíamos en diferentes sitios por unos 3 euros”, explica esta voluntaria a RC.

Registro y seguridad

Otra de las indicaciones: calcular las horas de los vuelos para no llegar a Calcuta de noche, puesto que desde el aeropuerto hasta la street de las hermanas y de los voluntarios hay una hora de taxi y es más seguro de día. Imprescindible contratar un taxi prepago, que se encuentra en unas cabinas dentro del aeropuerto. Al llegar a Calcuta, hay que registrarse en la Casa Madre. “El registro solo se realiza los lunes, miércoles y viernes de 15 a 17 horas. Enseñas el pasaporte y te hacen pocas preguntas. A mí me asignaron la casa de los niños discapacitados”, cuenta Macarena. El horario de voluntariado es por turnos: mañanas de 8 a 12 y tardes de 3 a 5.45 y cada cual acude los días que quiere ir.  

Macarena explica, que la estancia en Calcuta no es peligrosa si tienes sentido común y sigues los consejos de las sister.  “A veces han pasado cosas. Una chica oriental que se hizo amigos de unos hindúes, la engañaron ofreciéndose a enseñarla Calcuta, se fue sola con ellos y finalmente la violaron”.  Esta voluntaria confirma que las indicaciones de la web de Mother Teresa, son correctos. “Se puede hacer turismo, pero con precaución. Este año, un amigo nos presentó a un matrimonio hindú que nos enseñó Calcuta. También hay agencias que te ofrecen visitas turísticas”, señala.  

Las vacunas son imprescindibles. Aun así, es frecuente padecer problemas gástricos debido al agua o a la alimentación. “Es necesario viajar con los medicamentos que te dan en el centro de vacunación español”, indica.

Kalighat y sister Ruth

“Calcuta me cambió la vida. Pasaba por una situación bastante complicada, alejada de Dios. Nada más salir del aeropuerto te quedas en schock. Ves mucha pobreza, suciedad y ruido. Pero conocer a esos niños discapacitados, algunos de ellos arrojados a la basura, solos en el mundo y ofrecerles algo de amor, es algo indescriptible”, se expresa esta voluntaria. Pero para ella, lo más importante fue descubrir el amor que las sister dan a los más pobres entre los pobres: “Dejan una huella imborrable”.   

Maca Exérez es otra voluntaria que ha estado este verano en Calcuta. Es relaciones públicas de marcas de moda. “Tenía muy claro en qué casa quería trabajar: Kalighat que es la de los moribundos, la primera casa que fundó Madre Teresa, pero no sabía si estaba preparada psicológicamente. Cuando llegó el día, cogí el autobús para ir a esta casa que, si tienes un poco de suerte y eres rápido, puedes coincidir con las sister.  Según me subí al autobús, la hermana más mayor me preguntó que si era mi primer día porque no la sonaba mi cara, y la dije que sí, pero que iba a probar, a lo que ella me respondió, `No, tú vas a Kalighat a quedarte`, me transmitió tal fuerza, que me quedé allí”, relata.

Esta relaciones públicas cuenta que en Kalighat te enfrentas a cosas que nunca verás. “Los moribundos te reconocen a los pocos días, aunque la comunicación sea inviable. Desde el primer día me agarré a una paciente y decidí dedicarle casi todo el tiempo que me fuera posible, ella solo hablaba indi, así que yo la hablaba en español. Según fueron pasando los días, ella me buscaba, conseguí que me sonriera, y mi último día, como si supiera que era una despedida, no dejo de acariciarme el brazo. Me regaló momentos que nunca olvidaré: conseguimos comunicarnos de una forma indescriptible”, relata.

Macarena Exérez cuenta la experiencia con sister Ruth, la hermana que está siempre sentada en la puerta de Casa Madre por las tardes, y que charla con los voluntarios solo si ella lo decide. “Una tarde me llamó y estuve una hora con ella. Puedo asegurar que desde que soy cristiana, con conocimiento de que lo que eso supone y significa, esa hora ha sido la hora que más me ha ayudado en mi vida. Me dio las claves para traerme Calcuta a mi casa, tanto espiritual como personalmente”. 

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